
Una forma de culto específica al Santísimo Sacramento
es el llamado Jubileo Circular de las cuarenta horas instituido por el fraile
capuchino fray José de Ferno en 1537 para "traer a la memoria de los
cristianos el tiempo en que el Cuerpo de Nuestro Salvador Señor Jesucristo
yació en el sepulcro".
Consiste en que, durante tres días, se expone el
Santísimo a la adoración de los fieles, en un horario establecido,
permaneciendo el templo que lo celebra abierto durante todo ese tiempo. Por la
mañana se hace la Exposición y por la tarde se reserva, según el rito
prescrito.
Existe en Sevilla una hermandad, titulada Real
Congregación Eucarística de Luz y Vela, que se encarga de distribuir los tres
días anuales a cada hermandad, parroquia o institución religiosa que tiene
asignado el Jubileo. Muchas hermandades hacen coincidir alguno de sus cultos
importantes con los días del Jubileo, especificándolo incluso en sus Reglas.
Así el Cachorro (en su Regla IX a, b) dispone quinario conjunto a sus
titulares en las mismas fechas del Jubileo, a finales de febrero. Algunas
hermandades tienen concedidos dos Jubileos anuales, como es el caso de las de
Montserrat o Esperanza de Triana. Desde febrero de 1972 hay una hermandad
sevillana, la llamada Madre y Maestra (la del Silencio) que realiza
diariamente Exposición y Adoración al Santísimo Sacramento siguiendo los
consejos pastorales de Pablo VI que recomendaba esta práctica en todas las
poblaciones en al menos una capilla, a ser posible céntrica. También, en la
céntrica capilla de San Onofre (Plaza Nueva) se halla desde hace pocos años la
sede de la Adoración eucarística perpetua, feliz iniciativa debida al canónigo
José Gutiérrez Mora. Todos los días del año las veinticuatro horas del día
está la capilla abierta, dedicada a la adoración al Santísimo sacramento.
En Sevilla pasan actualmente de treinta hermandades
de penitencia que son sacramentales. La mayoría de ellas por haberse fusionado
con una hermandad sacramental ya existente (casos de La Sed, S. Isidoro o La
Paz) y lo habitual es que residan en parroquias. Las hermandades sacramentales
llevan en su escudo la custodia. No obstante, desde que el 29 de enero de 1955
la Hermandad de la Cena obtiene el título de Sacramental, en base al misterio
que la cofradía venera, ya no es requisito imprescindible residir en parroquia
para ser hermandad sacramental (casos como Museo o Resurrección). Hay casos de
hermandades que eran sacramentales al residir en parroquia y al mudarse a
capilla propia (como la Estrella al cambiarse de San Jacinto a su actual
capilla) mantiene el título y el Jubileo. Caso curioso es el de la Esperanza
trianera, en la cual la sacramental reside en Santa Ana y la de penitencia en
su capilla de los Marineros. No obstante hay hermandades que no son
sacramentales y tienen concedido el Jubileo, caso de Jesús Despojado.
Jesús Luengo Mena
©
Jesús Luengo Mena. 23-XI-2008
correo: jluengomena@hotmail.com