
Jueves Santo 2008. Amigos y familiares.
Durante la pasada cuaresma tuve que trasladarme por
el fallecimiento de mi madre a Sevilla, y a pesar de ser un tiempo de
desgarradora tristeza por la perdida del ser que te da la vida, también fue de
alegría por volver a Sevilla en plena Cuaresma, a la que no había regresado en
esas fechas en 16 años. Yo creo que en cierto modo Dios permitió que mi madre
muriera durante la Cuaresma para que yo pudiera regresar a Sevilla por Semana
Santa.
En el mes de estancia en Sevilla estuve rodeada de
mis amigos y familiares, que me colmaron de atenciones, asi como recibí la
cordialidad de numerosos desconocidos que se portaron realmente bien, y a
todos ellos quiero dedicar este artículo de agradecimiento.
Primeramente, agradecer a mis compadres (Maria del
Mar García Roldán y Jose Juan González Ortiz) su generosidad, su compañía y
numerosas atenciones (que engrosarían una larga lista aquí) de la que
destacaré la visita guiada que arregló Maria del Mar al Archivo de Indias el
Lunes Santo y que Falia realizó tan magistralmente; y la invitación de Jose
Juan a su Instituto de la Palma del Condado, para que diera un aconferencia de
como se realizaba una pagina web de historia a sus alumnos. También quiero
agradecer el libro sobre la Palma que me regaló el Instituto, y la deliciosa
botella de Brandy que especialmente esta disfrutando mi marido.
En la misa por mi madre fue muy grato ver la familia
reunida y los muchos amigos que asistieron para acompañarme en el sentimiento;
mis compadres, Myriam Clemente, compañera inseparable en la facultad que hacia
tantos años que no veía, mis "hermanos de la bofetá" Isidro Bilbao, Eugenio
Guerrero y Juan Colome; Fernando Franco, Javier Parrado, y la grata sorpresa
de conocer personalmente por fin tras muchos años de correspondencia a mis
queridos amigos Pepe Perez Amaya y Nazario Aguilar. También agradecer a
aquellos que intentaron ir, pero que por circunstancias laborales no pudieron,
como Jesus Luengo, Jesús Rey o Elisa... y a Antonio Burgos, que por
compromisos relacionados con el pregón tampoco pudo asistir. Gracias a todos.
En los días de cuaresma, y cada vez que estaba por el centro y me veía una
iglesia abierta, allá que me metía para ver los pasos medio montados, y
disfrtar de ese ritual perdido y añorado por tantos años de ausencia. Quizá
incoscientemente tratando de recuperrar a grandes bocanadas el recuerdo, ahora
patente de estar en mi Sevilla en los dias previos a la Semana Mayor. Así
disfruté de la Amargura, de la que fotografié todo posible detalle, y en la
que un señor que estaba alli cuidando los pasos, que al principio me pareció
un poco antipatico por no dejarme que me acercara para poder leer la
iconografía en la base de los varales, al final me agasajó con unos boletines
de la hermandad. Gracias.
En ese andurrear llegué hasta Omnium Sactorum, en donde
pude comtemplar el paso de una hermandad totalmente nueva para mi... el Carmen
Doloroso; y en donde un grupo de señores, como laboriosas abejas estaban
aderezando la iglesia. Como no llevaba la camara conmigo, simplemente me
dedique a apuntar en una libreta toda la iconografía del paso y de los
respiraderos del palio de la Virgen de los Javieres, que entre las distintas
figuras, me encontre con una representación de la virgen, que confieso, no me
sonaba y me chocó, ya que era aparentemente una inmaculada (pues estaba
representada sobre una nuve con sus angelitos y la media luna), pero llevaba
un niño Jesús en los brazos y en vez del alo apocaliptico con las doce
estrellas, una corona. Pregunté a uno de esos laboriosos caballeros por la
inusual iconografía, el cual me dijo que el no pertenecía a la hermandad, y me
presentó a Gabi, quien me resolvió el misterio. Era la Gran Madre, de la
iglesia del Sagrado Corazón de los jesuitas, en donde la hermandad residió en
sus tiempos fundacionales. Charlando con este amable caballero, me invito a ir
a la casa de hermandad, donde me regalo boletines, pin y me presentó al
hermano mayor, D. José Jesús Márquez Guerra, un señor encantador que me brindó
todo tipo de ayuda y me regalo un libro sobre la historia de la hermandad. Mi
agradecimiento a la Hermandad de los Javieres y su buena gente, a Gabi y Don
José.
Me embebí de besamanos y besapiés, y asi llegué a San Lorenzo, donde mi
hermano Juan Colmé nos metió en la iglesia a mis compadres y a mi cuando
estaban montando los pasos antes del besamanos. Gracias Juan por tus
atenciones, por brindarme la oportunidad de sacar un amplio reportaje
fotográfico, y por esa silla delante del cristo para que pudiera sacar
primerísimos planos. También quiero agradecer a los hermanos de la Soledad de
San Lorenzo "Pepe el Patillas" y Andrés R. Benot, que también estaban montando el paso, sus atenciones.
Igualmente quiero aprovechar la ocasión para
agradecer a Esteban Romera su invitación para participar en su programa
radiofónico "Cingulo y Esparto" en Punto Radio Sevilla (93,0 FM), en la que me
hizo una pequeña entrevista. Muchas gracias Esteban, a ti y tu equipo.
Ya en los albores de la Semana Santa mi querido amigo
Nazario Aguilar me invitó a la misa ante los pasos de la Hermandad del Amor
oficiada por S.E. el Cardenal Arzobispo de Sevilla, a la media noche del
Sábado de Pasión, ya Domingo de Ramos. Y pude ver el esplendor del Salvador
restaurado. Aunque he de confesar que el amigo Amigo nos castigó con una
soporífera homilía que de verdad dormía a las moscas... no lo mas acertado
para la media noche con la iglesia en penumbra solo iluminada por las velas de
los pasos. Gracias a Nazario, por la invitación que me brindó, pude comtemplar
la histórica salida del la hermandad del Amor (tras cinco años de ausencia del
Salvador) desde el interior del templo. Una experiencia que atesoraré para
toda la vida. Gracias Nazario por todas tus atenciones, por tu hospitalidad
con tu maravillosa familia, por el libro de Joaquín Castilla y tantas otras
cosas, y dile a tu preciosa Natalia que tengo los dibujos que me hizo en un
lugar de honor entre mis mas preciadas posesiones.
El Lunes Santo estuvo marcado por el estreno de una nueva hermandad en la
nómina de la Semana Santa Sevillana, la hermandad del Cautivo del Polígono de
San Pablo; y de la que confieso que contemplar esta hermandad fue uno de las
experiencias mas memorables y gratificantes de esta Semana Santa, no solo por
la alegría que la corporación rebosaba por entrar en Campana, sino por sus
gentes que realmente me marcó. Gracias al "Capi" por el palique que me
dio en la Cruz de Guía, por la simpatía del nazareno que llevaba el
Estandarte, y por todas esas señoras detrás del paso de Cristo, encantadoras y
amables en extremo que hicieron lo imposible para que con la bulla que habia
pudiera tomar buenas fotografías, y me indicaron del detalle del Humilladero
de la Cruz del Campo en la trasera del paso, imperceptible por la aglomeración
de publico y que hicieron espacio para que lo pudiera retrarar. Mi
agradecimiento a toda la buena gente de la Hermandad de San Pablo, maestros de
sevillanía, de devoción a sus titulares, de candor, cariño y sencillez. Con
gentes así en esta hermandad, les presagio un gran futuro.
También he de agradecer en la hermandad de San
Gonzalo la atención del contraguía trasero derecho del palio (o izquierdo, si
se mira desde el frontal del palio), que mantuvo los
faldones del paso abajo sin permitir a los costaleros que los subieran hasta
que yo tomara todas las fotos de los detalles de los respiraderos, muy
agradecida. Mis mejores experiencias siempre estan relacionadas con las
hermandades de barrio y las mas humildes.
El Martes Santo Almudena García Roldán (hermana de mi
comadre) y su esposo me invitaron a su casa de la calle Santiago para poder
ver desde sus balcones el transcurrir de la Hermandad de San Benito, a los
cuales agradezco su hospitalidad y atenciones, y la oportunidad de sacar un
reportaje fotográfico desde una perspectiva inusual.
El Miercoles Santo nos llovió, como todos sabrán, y ese dia al igual que miles
de sevillanos aproveché para ir a visitar las iglesias. Y que suerte la mia
que en la primera de este peregrinar me encontre con mi querido amigo Antonio
Entrena y su familia, y ya nos quedamos juntos. Antonio es un granadino
enamorado de la Semana Santa sevillana y ceramófilo, cuya web el Retablo Cerámico
es un punto de indiscutible referencia para los amantes de estas artes. Con
Antonio y su familia ya quedé el Domingo de Pasión para visitar iglesias y
besamanos, y nos volvimos a ver el Sábado Santo. Gracias Antonio, Paloma y
Palomita por vuestras atenciones y sobre todo por vuestra compañía que tanto
disfruté.
A través de Antonio, y entre los colaboradores de su
web (en la que está una servidora), conocí a Alfonso García Gracía, al que
agradezco su regalo de esa grabación de marchas histórica de la Banda de la
Guardia Civil; y que tras mi regreso los lazos de amistad se han incrementedo
y se ha combertido en un valioso colaborador de esta web, supliendome
constantemente de fotografías para llenar los huecos y mandandome reportajes
fotográficos como los del
Corpus de San Julián o San
Vicente. También re-conocí a Martín Carlos Palomo García, y digo re-conocí
por la manida frase de que el mundo es un pañuelo, ya que cuando vi su foto en
la web de Antonio, le comente a su webmaster que me sonaba su cara una
barbaridad, pero no podia emplazarlo, y resultó que es un amigo de mi hermano
de la hermandad, al que conocí hace mas de 10 años cuando de visita por
navidad, se acercó a casa de mis padres para entregarle a mi hermano lotería
de la hermandad para que la vendiera, y entonces nos presentó. Martín sabía
que Agustín tenía una hermana en America, pero nunca me relacionó. Las vueltas
que da la vida. Gracias Martín por regalarme tu magnífico libro de la
"Semblanza Histórica de la Hermandad de la Candelaria" y por la dedicatoria
tan afectuasa.
Y por último, y no por ello menos importante quiero expresar el agradecimiento
a mi familia, por su cariño y hospitalidad. A mi padre, por regalarme
CDs de Semana Santa, a mi hermano, por guardarme recortes de prensa, revistas
y antiguos "pogramas" de Semana Santa; a mis primos, a Maria del Mar y Pili por
ser mis choferes; y en especial a Pili, por tener la tediosa labor de tener
que enviarme todos los libros de Semana Santa que no me cabian en la maleta y
que por el peso hubieran echado abajo el avión. A mis tias, en especial a mi
tia Eulalia por prepararme ese cocido de calabaza y habichuelas y la pringá
del que estaba antojada y que tan encarecidamente le pedí que me preparara. A
mi tia Pilar, por regalarme le medalla del Gran Poder... y a mi sobrino Alvaro
Rodríguez Delgado, por prestarme su movil viejo cuando el mio se escacharró.
Que a pesar de mis predicciones, por ese cacho de escudo del Sevilla que tenía
en la pantalla, no me salió urticaria cuando me lo puse en el bolsillo.
©
Concha R. Worth 10-VIII-2008
correo:
concharw@gmail.com