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Hermano Mayor. Para cualquier
cofrade de Sevilla es la máxima aspiración en su Hermandad pero muy pocas
veces nos damos cuenta todo lo que conlleva dicho cargo.
La responsabilidad del Hermano
Mayor es total y absoluta, cualquier duda, problema ó disputa siempre
recae en él y debe intentar ser lo más ecuánime posible para no herir
sensibilidades que en las hermandades las hay, y mucho más fuertes que en
cualquier otro tipo de asociaciones.
Para un Hermano Mayor no hay
horas, ni descansos, las llamadas al móvil pueden acaecer en cualquier
momento, se convierte en punto de referencia obligado de manera inmediata
y ni puede escurrir el bulto ni pasarle la pelota a otro.
Mientras que para los miembros
de la Junta ó hermanos colaboradores, generalmente existen más ó menos
unos horarios y casi todo el trabajo se circunscribe entre el lunes y el
viernes, el Hermano Mayor trabaja los siete días de la semana porque a las
labores propias en la Casa Hermandad debe atender las invitaciones a
cultos, actos, actividades tanto religiosas como sociales en el día y la
hora que sea.
Un Hermano Mayor debe saber
sobretodo coordinar el trabajo, no es seguramente el que más labores
directas realice pero sí es necesario que sepa estructurar bien dichas
labores para que ofrezcan el fruto adecuado. Es una especie de gestor ó
coordinador general que hace que el mecanismo funcione como un reloj
porque sino normalmente las críticas mas duras también recaen en él.
Para ser Hermano Mayor hay que
tener nociones de casi todo lo que se cuece en una Hermandad, no debe ser
el mejor prioste, ni un secretario eficaz, ni un contable profesional, ni
un capataz de los de siempre, ni un Diputado de Cultos magnífico, pero sí
es cierto que debe saber manejarse en todos esos aspectos porque el
desconocimiento de cualquiera de las claves en las que se mueve una
Hermandad puede ser un problema de alta repercusión.
El aspecto, las formas y el
don de gentes y de palabra también son características que deben alumbrar
al buen Hermano Mayor porque sus funciones externas son muy tenidas en
cuenta normalmente. Una magnifica gestión puede estar ensombrecida por una
pobre elocuencia verbal y viceversa.
Afortunadamente, también hay
momentos agradables en la vida de un Hermano Mayor y no crean que hablo de
la presidencia de un paso, que te suelan ofrecer las primeras filas en
actos y conciertos ó que te entrevisten y te nombren los medios de
comunicación, que también puede ser pero creo que hay situaciones que
llegan más al corazón de la persona.
El saludo de un niño por tu
barrio “… adiós Hermano Mayor …”, el beso de esa hermana a la que has
hecho feliz simplemente por haberle dejado una estampa de tu Cristo ó de
tu Virgen en la cabecera de su cama ó en el Hospital y al final todo ha
salido bien y la ves por la calle, el abrazo del hermano al que has
reconocido su valía, las lágrimas de quienes saben que estás ahí para lo
que necesiten, la mano del inmigrante ó de quién lo está pasando mal y
acabas de entregarle comida ó un juguete para su hijo…
Pequeños detalles que
normalmente se realizan de manera casi anónima y que hace que aunque tenga
sus sinsabores te merezca la pena ser Hermano Mayor.
Francisco Javier Parrado Lira
Hermano Mayor de la Hermandad del Sol
©
Francisco Javier Parrado Lira. 3-XI-2008
correo:
hermanomayor@hermandaddelsol.com