Artículo extraido del Blog "El
Humilladero" con la autorización de su
autor.

Tras
el desayuno se introdujo en la vieja alacena, para buscar un bote de Tarni
Shield con el que limpiar la medalla de plata que hoy debía estar reluciente,
con cuidado de no manchar el cordón trenzado de rojo(como la Sangre de Cristo) y
azul (como el Reino de Dios).
Para la ocasión el estreno de un blazer azul, pantalón
gris, y camisa de finas listas en azul. Pidió a su padre le hiciese el nudo de
la corbata azul marino y listas rojas. Se calzó los castellanos, y se despidió
con un beso.
Era la primera vez que asistiría sólo. Hoy el padrino
está en cama y no puede recogerle en el 850 azul, por lo que se dirigió a la
parada del bus. Subió a la línea 14, y guardó el billete con la banda cruzada en
rojo, que le recordó que esa mañana no vería el partido de el Sevilla At. al que
gustaba de asistir en las matinales dominicales. Al llegar a La Encarnación
descendió y se encaminó hacia san Lorenzo. Hoy es la Función a la Virgen de la
estampa, la que siempre llevaba consigo. Paró brevemente en la Anunciación para
contemplar a los Titulares de la Hdad del Valle, que tanta admiración en el
produce. Al llegar a la plaza había mucho público en ella. Pequeños y mayores
con sus mejores galas se sucedían por las cuatro esquinas de la misma.
Atravesó la cortina roja y se dirigió a la capilla a rezar al Cristo chiquito de
la Cruz. Su madrina le había contado que es una imagen muy antigua, de los
orígenes de la Hdad. allá en los tiempos de las niñas huerfanas recogidas en el
Beaterio de la Trinidad.
En el Altar Mayor de la parroquia un imponente altar se
erigía para mayor esplendor de su Virgen. La cera muy abundante y
milimétricamente colocada, sabía había sido puesta por Enrique, al que recordará
siempre como el hombre que pinchó el alfiler de la Virgen en su taleguita.La
flores frescas y abundantes, y se arrodilló a orar. Con un poco de rubor sacó su
Polaroid, para inmortalizar el momento, y poder llevárselo al Padrino.
Buscó acomodo entre los bancos de la vieja parroquia, colocándose bajo el
organo, de donde salían bellas y melodiosas notas. Iba a comenzar la Función, y
se acercó un hombre al que ya conocía. El Sr. Filpo, que tanto respeto le
imponía, sabía que había venido sólo, por lo que le tomó de la mano, y lo colocó
en uno de los primeros bancos, junto a unas monjitas que lucían un broche con el
escudo de su antifaz nazareno.
Apenas podía escuchar las notas, y levemente la voz del Predicador. Allí estaba
embelesado con la hermosura de su Virgen. En el transcurso de la ceremonia
repartieron un recuerdo de la jornada que se estaba viviendo. En ella, lo que
tantas veces había soñado. La Virgen del eterno diálogo, en su paso azul, con
unas enormes bolas de claveles rosa. Recordaba que Enrique le contó que siempre
que las halla, la Virgen lucirá claveles rosa en el Martes Santo.
La guardó en el bolsillo de su blazer y al finalizar se
despidió del Sr. Filpo, que le preguntó si le había gustado. ¡ Cómo no le iba a
gustar estar con su Virgen de la estampa!.
Al llegar a casa presumió de nueva foto de su Virgen,
la colocó en el album que le regalaron en su comunión, y allí ha permanecido
todo éste tiempo, hasta ésta mañana que ha salido un rato para pasar por el
scaner,y que su hijo viéndole perparar las cosas para ir al trabajo le ha
preguntado: ¿A vé la foto papi? ...¡La guapa!
ha exclamado.
©
Manolo Leal, 13-IX- 2008
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