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Gran Poder

Por Aurora Isabel Flórez Lara

     Existe tejido un finísimo hilo de araña paciente, callada, y oculta en artesonado de convento de clausura, que guía la visión de la piel nueva, la que hoy agasajan los gentiles Magos, capturados en el ojo de niño que mira un Nacimiento hogareño, hasta el cuerpo castigado, regado de sangre y resignación, que lleva la Cruz en su hombro y la serpiente mordiéndole las sienes en la eterna Madrugada camino del Monte de las Calaveras, por la calle amarga, hacia la hiel en el paladar sediento de nuestra fe.
     Punto en la boca. Los labios saben a leche y a muerte.
     Ayer, día de los Reyes Magos, aplastados, con devaluación de la vida, de los planteamientos, de la devoción sin fecha de caducidad intermitente; con dolor por las agresiones egoístas de los que nos rodean, con arrepentimiento por el daño que causamos, con estupefacción por el declive que nos acosa; con toda la tristeza sobrevenida, miramos, sin saber casi, la Epifanía del Señor, en un rito sin discusión o análisis, pero también sin reflexión.
     Los niños viejos y nuevos corretearon con los zapatos de la mente brillantes por la soñada Plaza de San Lorenzo, donde la Soledad ya conoce todos los finales y todos los principios. El sol de invierno se presupuso o se inventó bajo cada bóveda particular, y ahora los juguetes chocan ya en el rinconcito más perdido del alma. Frío de enero, hondura evanescente en el filo del alma, en la jamba del equívoco sentimiento, que perece tras alcanzar la emoción del día, y calor en la búsqueda de de las palabras que lanzarle a Dios, con esperanza (dentro no había nadie que hubiera hablado con Herodes).
     No debería golpearnos impacto más certero que el conocimiento sin teología experta y sesuda de esa línea de seda invisible, entre la vida y la muerte antes de la Resurrección, que se borda y se enreda en un deseado trampantojo para suavizar los tiempos difíciles, porque las dimensiones de nuestra fe son hoy tan pequeñas como una medalla que se nos clava, apretada (Dios mío, Dios mío), en la palma de la mano o que se nos serigrafía con la querencia en el pecho asfixiado, y son tan grandes, tan inmensas a veces, que pulverizan cualquier intento de explicación que no sea, en ambos casos, necesidad de Él mientras miramos, interesadamente, al Cielo.
     En el camino del Niño recién nacido y destinado a la Salvación del Mundo al Señor del Universo se dibuja nuestra orografía torpe, los altibajos imparables, los valles hondos y oscuros donde queda la grey, los ríos de lágrimas inflamadas, las montañas de éxtasis y agradecimientos, los paisajes de nuestros días y nuestras noches dependientes de climatologías ajenas, imprevisibles e indomeñables. Miramos esa piel cansada de sufrimiento, nos cubre desde tan lejos, desde tan cerca, según nos convenga; esperamos que su mano disipe con la fuerza de un terremoto, de un tsunami, de miles de plagas bíblicas, de un diluvio universal, todo el mal que nos rodea; buscamos el lenitivo de su caricia en forma de bonanza crematística o de tranquilidad espiritual gratuita; pedimos, hijos únicos, el mejor regalo, el que creemos merecer. Vuelan las oraciones, lanzadas con ánimo de boomerang y van dando vueltas en un loco vórtice frente a Dios, paciente.
     Tiene tantas cartas que leer, tantos papelitos que clasificar, y aún hoy, tan chico en el pesebre y tan mayor con el peso del madero, va leyéndonos mientras jugamos distraídos con un botín de día de Reyes, aún nuevo y quizá sorprendente, sabiendo que mañana miraremos atrás con nostalgia y adelante con incertidumbre.
     Y Él, que nos ve hundirnos, que nos ve salir a flote, que nos ve desfallecer y levantarnos, que nos ve huir y regresar, sigue contándonos desde el centro de la Esperanza con mayúsculas, que es luz y misterio de salvación, que se revela, como todos los días del año, mostrándonos el camino oculto y trabajoso en el que ciertamente reinan la justicia, la libertad, la paz, porque sólo en sus manos están la realeza, el poder, el imperio. Gran Poder.

Aurora Flórez

©  Aurora Flórez.  2010



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