El rito de la Exposición y
Bendición eucarística consta de cuatro momentos: exposición, adoración,
bendición y reserva.
La exposición
Congregado el pueblo, que puede entonar un canto, si se
juzga oportuno, el ministro se acerca al altar. Si el Sacramento no se conserva
en el altar en que se va a tener la exposición, el ministro, cubierto con el
paño de hombros, lo traslada desde el lugar de la reserva, acompañándole algún
ayudante o algunos fieles con cirios encendidos.
Póngase el copón o la custodia sobre la mesa del altar,
cubierta con un mantel. Pero si la exposición se alarga durante un tiempo
prolongado, y se hace con la custodia, se puede utilizar el trono o expositorio,
situado en un lugar más elevado; pero evítese que esté demasiado alto y distante
.
Expuesto el santísimo Sacramento, si se emplea la custodia, el ministro inciensa
al Sacramento. Después de esto, si la adoración se prolonga durante un tiempo
bastante largo, puede retirarse.
Si se trata de la exposición solemne y prolongada,
conságrese en la Misa que preceda inmediatamente a la exposición la hostia, que
se ha de exponer a la adoración, y póngase en la custodia sobre el altar después
de la comunión. Entonces la Misa concluirá con la oración después de la
comunión, omitiéndose el rito de despedida; y antes de retirarse, el sacerdote
ponga el Sacramento, si se juzga conveniente, sobre el trono o expositorio e
inciénselo.

La adoración
¿Qué puede hacerse durante el tiempo en que está
expuesto Jesús Sacramentado? Pues puede rezarse el rosario u otras oraciones
eucarísticas y celebrarse también alguna parte de la Liturgia de las horas. Pero
sobre todo, silencio y meditación, oración personal.
La bendición
Al acabar la adoración el sacerdote o diácono se acerca al
altar, hace genuflexión sencilla, y se arrodilla a continuación, y se canta un
himno u otro canto eucarístico. Mientras tanto el ministro arrodillado inciensa
al santísimo Sacramento, cuando la exposición tenga lugar con la custodia.
Luego se levanta y dice: Oremos.
Se hace una breve pausa en silencio y el ministro prosigue con la oración, que
puede elegir entre varias.
Oh Dios, que en este sacramento admirable nos dejaste el memorial de tu Pasión;
te pedimos nos concedas venerar de tal modo los sagrados misterios de tu Cuerpo
y de tu Sangre, que experimentemos constantemente en nosotros el fruto de tu
redención. Tú, que vives y reinas por los siglos de los siglos.
Todos responden:
Amén.
Existen varias oraciones para elegir, no solamente la anterior, que figuran
en el Ritual.
Dicha la oración, el sacerdote o diácono, tomando el
paño de hombros, hace genuflexión, toma la custodia o copón y hace con él en
silencio la señal de la cruz sobre el pueblo, bendiciéndolo.

La reserva
Acabada la bendición, el mismo sacerdote o diácono que
dio la bendición, u otro sacerdote o diácono, reserva el Sacramento en el
sagrario y hace genuflexión, mientras el pueblo, si se juzga oportuno, hace
alguna aclamación y finalmente el ministro se retira. La Asamblea se pone de pie
y se entona un canto de acción de gracias o de alabanza.
©
Jesús Luengo Mena, 10 Julio 2010