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La Unción Sagrada de las Imágenes Religiosas (3).

Por Pedro Ignacio Martínez Leal
Doctor en Historia del Arte

PERSPECTIVA, ANÁLISIS, REFLEXIONES, COMENTARIOS Y ANÉCDOTAS SOBRE LAS BASES CONCEPTUALES, EL CARÁCTER Y LA FUNCIONALIDAD DE LA IMAGINERÍA SAGRADA ESCULTÓRICA EN LA ESCUELA SEVILLANA A COMIENZOS DEL SIGLO XXI:

“Dedicado a los nuev@s imaginer@s del siglo XXI”.
Sevilla. Mayo, 2.010.

INDICE:

  1. Preámbulo para ubicar la cuestión desde el punto de vista histórico.
  2. Los procesos históricos-evolutivos. Aspectos diacrónicos y sincrónicos del concepto y la funcionalidad estética de la “imagen de culto religioso” en la Escuela sevillana.
  3. ¿Qué se espera en la actualidad del carácter de la representación icónica de las imágenes religiosas de culto, y/o, de la apariencia física de una escultura sagrada, de su fisonomía, tratamiento psicológico, etc…?.
  4. Comentarios de carácter general sobre las imágenes religiosas que realizan los escultores-imagineros sevillanos a comienzos del siglo XXI.
  5. Recopilatorio de algunos interesantes comentarios, juicios, y opiniones representativas de la jerarquía eclesiástica, artistas, escultores imagineros, cofrades, sobre los conceptos de Arte religioso, y de Imaginería sagrada.

 

4. Comentarios de carácter general sobre las imágenes religiosas que realizan los escultores-imagineros sevillanos a comienzos del siglo XXI.

     Al presente, si repasamos las circunstancias generales de la primera década del siglo que hemos vivido, encontraremos que los artistas hispalenses están realizando un número muy elevado de imágenes religiosas, especialmente, con la finalidad de renovar el Patrimonio de las Hermandades existentes, o, para atender la demanda de las Hermandades de nueva creación, a parte, de los trabajos de restauraciones habituales.

     La nueva crisis económica estructural, surgida a finales de esta década, que ya afecta a gran parte de la sociedad española, no ha incidido, negativamente, sobre la cantidad de encargos que reciben nuestros imagineros hispalenses. Podría decirse, incluso, que las ha aumentado; tal vez, por la necesidad que están sintiendo ciertos sectores de la sociedad de acercarse aún más a las imágenes religiosas para pedirles su ayuda e intersección ante la falta de trabajo, problemas personales, enfermedades, etc…

     El único efecto derivado que podemos observar, como consecuencia de la crisis económica, será el hecho de que en la redacción de las cláusulas de los contratos se especifique o fijen espacios de tiempo más alargado con respecto a los periodos de liquidación de las obras, o, una cierta tardanza posterior en cumplimentar algunos de esos pagos.

     Desde Sevilla se atiende, no sólo la clientela de la propia ciudad, sino la de la mayor parte de la provincia. El aumento porcentual de esas peticiones está trayendo como consecuencia inmediata una importante proliferación de imagineros a comienzos de este siglo, no sólo en la propia capital, sino en muchos de los pueblos importantes de la provincia.

     Las nuevas tecnologías de la comunicación, páginas webs de los artistas, blogs, etc…, han difundido también de forma generalizada por toda España y el resto del mundo las habilidades de los artistas de nuestra Escuela sevillana, y, todo eso está taryendo como consecuencia, que se trabaje cada vez más para otras latitudes.

     Así por ejemplo, ahora mismo, se están realizando piezas escultóricas, desde la capital hispalense, para el Noroeste, Aragón, Extremadura, Andalucía Oriental, Bilbao, León, Zamora, Logroño, Mallorca, Huelva, Córdoba, Málaga, Ciudad Real, Ceuta, Melilla, Islas Canarias, Algeciras, Italia, Sudamérica, etc…, etc...

     A pesar de la corriente instalada de “cristofobia” que estamos percibiendo en esta etapa de la Historia de España, en aras del desarrollo de algunos de los aspectos y normativas de las leyes de “libertad religiosa”, esta apenas ha incidido hasta ahora en la “religiosidad popular de la sociedad sevillana”; que no se ve tan afectada como en otros lugares por ese fenómeno socio-religioso emergente.

     Aquí en Sevilla, por ejemplo, sería impensable poner trabas o impedir la celebración cívico-pública de la Semana Santa; entre otras cosas, por motivos económicos, y, por los propios intereses de los mismos partidos políticos que gobiernan la ciudad.

     La primera década del siglo XXI se manifiesta en la ciudad hispalense con un panorama estético generalizado de obras escultóricas de “estilo eclécticista” en el que se mezclan, mayoritariamente, las tendencias realistas moderadas, que en ocasiones llegan al idealismo lírico, con otras interpretaciones más expresionistas, que se acercan, en ocasiones,, intencionadamente, hacia un hiperrealismo exacerbado.

     Las pautas iconográficas o “iconemas básicos tradicionales”, marcados por la Escuela sevillana, siguen atrayendo a numerosos clientes, así como, se mantiene aún el peso específico del “estilo tradicional escolástico sevillano”, que continúa marcando la estética de muchos de los nuevos imagineros.

     Asimismo, otra de las características es que estamos asistiendo a una época en que para representar escultóricamente las figuras secundarias de los pasajes evangélicos, e, incluso a alguna que otra figura de un Titular, se realizan muchos retratos directamente del natural en la fase previa del modelado de las figuras.

     Junto a una nómina importante de imagineros de éxito, ya consagrados, que trabajan en la ciudad o en los pueblos cercanos, encontramos una numerosa serie de nuevos profesionales, aprendices y aficionados que hacen carrera, y, entran en competencia en el mercado.

     Pero, cabe puntualizar ahora, que para demostrar que un artista puede dedicarse con plenitud a la Imaginería, no bastará con que este haga una buena Dolorosa, o alguna que otra figura para vestir, que sólo requiera el trabajo escultórico específico del retrato del rostro y de las manos.

     El escultor-imaginero completo, consumado, y que quiera ser reconocido artísticamente será algo más, pues deberá dominar con soltura todos los registros, o escalas de la interpretación de la imaginería sagrada, las técnicas depuradas de la talla, las diferentes terminaciones adecuadas para cada una de las figuras, etc…., en definitiva, debería tener un dominio adecuado del buen oficio.

     Yuxtapuesta, a la abundante producción de obras a cargo de los imagineros tradicionales de cierto nivel profesional, como venimos diciendo, conviven en el panorama general de la ciudad una producción considerable de “imaginería religiosa de segundo orden”, y, una no menos cuantiosa “imaginería sacra de “arte Kitsch" de fabricación industrial, estéticamente empobrecida; aunque, socialmente aceptada por su bajo precio, a la que tienen acceso un abanico más amplio de la población sevillana.  

     Esta “imaginería de artistas secundarios“ se vale en muchos casos de las novedosas técnicas de vaciados y recientes métodos de reproducción de modelos, y, de un proceso escultórico de “sacado de punto de las figuras”, que funciona bien en un mercado con una clientela menos exigente, pero que, evidentemente, deja mucho que desear en sus resultados finales, y, al mismo tiempo devalúa la calidad artística de las figuras, y, hace un flaco servicio a la honrada competencia profesional, y, al prestigio conseguido a lo largo de tanto tiempo por la tradicional escuela sevillana de escultura sacra, sobre todo, deteriorando la “imagen y la marca sevillana” de cara al exterior.

     A todo lo descrito ya, podemos agregar, más como una anécdota antropológica que otra cosa, el incremento desmesurado de toda una “imaginería kitsch”, e, “industrial de seriación”, que invade visualmente la ciudad hispalense en tiendas de regalos o “souvenir”, mercadillos de bajo coste, o, establecimientos específicos de venta de objetos religiosos, que proliferan por doquier últimamente.

     Son, comúnmente, figuras copiadas y piezas de pequeño tamaño de valoración artística inferior, reproducidas en serie, estéticamente, por lo general, muy devaluadas; y, que, en muchos casos incluso llegan a ser productos de importación oriental realizadas por modelistas foráneos, pues sus etiquetas nos muestran su procedencia, (por ejemplo: Made in China, Taiwan, etc...), y, que en buena medida reproducen las obras de devoción más populares y clásicas.

  4.1. Interrogantes ante el futuro.

     Todo lo comentado y analizado anteriormente nos pone ya en situación de poder exponernos a hacer un breve diagnóstico sobre el futuro que se nos avecina.

     En este momento de devenir y tránsito estilístico, sería interesante que los artistas componentes de la “Escuela sevillana de escultura” tuvieran entre sus objetivos una mayor flexibilidad estilística y fueran más permeables a la hora de admitir posibles cambios iconográficos, utilizar y experimentar con nuevos materiales de soporte, texturas, policromías etc…, como ya se ha venido haciendo e incorporando, desde hace algún tiempo, en otras artes como la pintura, cerámica, grabados digitales, representaciones teatrales, películas, dibujos animados, etc…

     

     Para que esto ocurriera, es evidente que los escultores en ejercicio tendrían que dedicar mucho más tiempo a la investigación y a la renovación estilística de manera altruista (“el arte por el arte”), y, ofrecer asimismo de forma libre y valiente el resultado de esas nuevas obras experimentales.

     De esta manera, paralelamente a la obra de continuidad estilística, más o menos repetida, y, por lo general, anclada en el pasado que se elabora en la actualidad, se irían produciendo, poco a poco,  “obras novedosas”, que provocarían una renovación y evolución estético-teológica deseable, como ya por ejemplo, ocurrió, en su momento en el siglo XVII, con las novedosas aportaciones que suponían para su época el “Cristo de la Clemencia” (1.603), o, el “Nazareno de Pasión” (1.610-1.615)  de Martínez Montañés, que venían a sustituir la estética tradicional representada por la emblemática obra medieval del “Cristo del Millón de Gracias” de la catedral sevillana.

     Algunos clientes y entidades religiosas, sin lugar a dudas, estarían ya preparados en buena medida cultural y estéticamente para admitir esos cambios y/o transformaciones. De hecho, las características y las nuevas construcciones arquitectónicas religiosas, y, sus entornos estilísticos renovados, admitirían perfectamente estas nuevas esculturas como elementos decorativos adaptables.

     Lo lógico sería que desde la propia Facultad de Bellas Artes hispalense se impulsara esta renovación y se potenciaran las posibles renovaciones y novedades estilísticas. Pero, las circunstancias que atravesamos, de enorme crisis de la enseñanza en nuestra Comunidad Autónoma andaluza, frenan y son un obstáculo importante para que todo ello suceda por este camino.

     De ahí, que, ante este evidente vacío académico, tendrán que ser los propios profesionales en activo los que tendrán que impulsar todas estas cuestiones de debate artístico y controversia estilística, que supongan un avance, y/o, una evolución alternativa a las tradicionales formas de hacer imágenes religiosas convencionales.

     También, en el actual panorama artístico de la ciudad de Sevilla se echan en falta estímulos oficiales en forma de certámenes o premios, que animaran la creatividad de los noveles artistas imagineros sevillanos, o, las instalaciones y el establecimiento sólido de un buen Museo de Escultura religiosa sevillana, que en sus exposiciones analizara adecuada y didácticamente el estudio de la evolución de la Escuela, y, ofreciera la visita para ver algunas de las obras de mayor relevancia. Ni tan siquiera, la estatuaria pública de la ciudad tiene un sólo monumento dedicado simbólicamente al escultor imaginero, que tanto le ha dado a Sevilla a lo largo de los tiempos.

     Todo esto está por hacer, y, sin duda, sería de justicia llevarlo a cabo, más pronto que tarde.

     El reto artístico que se presenta a las primeras generaciones de imagineros del siglo XXI seguirá siendo, de cara al futuro más inmediato, continuar dando respuestas adecuadas a las necesidades propias de las nuevas Comunidades Cristianas, Hermandades, Cofradías, Congregaciones Religiosas, etc.; pues, la fe cristiana sigue teniendo viva todavía esa necesidad de crear y plasmar artísticamente sus iconos e imágenes, para que sirvan de puente en la experiencia religiosa personal y/o comunitaria.

     La expresión de la fe se va renovando con el paso del tiempo, y, se puede reorientar estructurándola en otras nuevas formas escultóricas y lenguajes artísticos.

     La imagen estética del “Cristo del siglo XXI” está aún por conformar.

   Está aún por saber si ese nuevo canon, derivará de la continuidad y renovación de la tradicional línea neobarroca, o, surgirá de un movimiento estilístico más rompedor procedente de una nueva savia artística.

     Una de esas “posibilidades de cambio estilístico” vendría dada por las nuevas corrientes de la “escultura hiperrealista”, que está incorporando movimientos sensibles a las figuras, gesticulación pormenorizada en los rostros, articulación de extremidades y musculatura del cuerpo muy novedosas, todas ellas realizadas a partir de la incorporación de programas informáticos en las figuras; tal vez, esta sea en el futuro inmediato una de las potenciales alternativas, entre otras muchas, y, uno de los nuevos posibles caminos por descubrir en la futura Escuela andaluza, y, más concretamente en la sevillana.

     Las transferencias de algunas de estas “funcionalidades escultóricas de vanguardia”, ya puestas en práctica en E.E.U.U. con éxito, podrán llegar tarde o temprano a otros lugares, y, con un aprovechamiento adaptado, sensato y adecuado, podrían aportar novedades importantes al mundo de la imaginería religiosa a lo largo de este presente siglo.

NOTA: Fin primera parte.
 

Este artículo por su tamaño se ha dividido en cuatro partes
  Primera Parte Segunda Parte
Tercera Parte Cuarta Parte

La bibliografía de este artículo se encuentra en la cuarta parte

 

©  Pedro Ignacio Martínez Leal,   9 de Mayo, 2010



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