PERSPECTIVA,
ANÁLISIS, REFLEXIONES, COMENTARIOS Y ANÉCDOTAS SOBRE LAS BASES CONCEPTUALES, EL
CARÁCTER Y LA FUNCIONALIDAD DE LA IMAGINERÍA SAGRADA ESCULTÓRICA EN LA ESCUELA
SEVILLANA A COMIENZOS DEL SIGLO XXI:
“Dedicado a los nuev@s imaginer@s del siglo XXI”.
Sevilla. Mayo, 2.010.
INDICE:
- Preámbulo para ubicar la cuestión
desde el punto de vista histórico.
-
Los procesos históricos-evolutivos. Aspectos diacrónicos y sincrónicos del
concepto y la funcionalidad estética de la “imagen de culto religioso” en la
Escuela sevillana.
- ¿Qué se espera en la actualidad del carácter de
la representación icónica de las imágenes religiosas de culto, y/o, de la
apariencia física de una escultura sagrada, de su fisonomía, tratamiento
psicológico, etc…?.
- Comentarios de carácter general
sobre las imágenes religiosas que realizan los escultores-imagineros
sevillanos a comienzos del siglo XXI.
- Recopilatorio de algunos interesantes comentarios, juicios, y opiniones
representativas de la jerarquía eclesiástica, artistas, escultores imagineros,
cofrades, sobre los conceptos de Arte religioso, y de Imaginería sagrada.
5.
Recopilatorio de algunos interesantes comentarios, juicios, y opiniones
representativas de la jerarquía eclesiástica, artistas, escultores imagineros,
cofrades, sobre los conceptos de Arte religioso, y de Imaginería sagrada.
¿Qué piensan
todos ellos sobre el tema que hemos venido tratando en la primera parte del
artículo?.
A continuación, vamos a
relacionar una serie de frases interesantes, sentencias, y, notas variadas, que
puedan aclarar, definir, y, servirnos para clarificar los principios y las bases
conceptuales, que los propios estamentos eclesiásticos, y algunos artistas
imagineros han tenido tiempo atrás, y, tienen en la actualidad sobre la
Imaginería y el Arte religioso:
Comenzaremos por San Juan de la Cruz, que nos dice en un
texto de la “Subida al Monte Carmelo” lo siguiente:
“El uso de las imágenes para dos principales
fines ordenó la Iglesia, a saber: Para reverenciar
a los Santos y para mover la voluntad y despertar la devoción por ellos y ellas.
Y cuando sirven de esto, son provechosas y el uso de ellas necesario; y por eso
las que más al propio y al vivo están sacadas y más mueven a la voluntad a
devoción se han de escoger
”.
El Papa Juan Pablo II, en su “Carta a los artistas”
compara a la belleza con el bien, diciéndonos textualmente: “La auténtica
intuición artística va más allá de lo que perciben los sentidos y, penetrando en
la realidad, intenta interpretar su misterio escondido. Dicha intuición brota de
lo más íntimo del alma humana, allí donde la aspiración a dar sentido a la
propia vida se ve acompañada por la percepción fugaz de la belleza y de la
unidad misteriosa de las cosas. Toda forma auténtica de arte es, a su modo, una
vía de acceso a la realidad más profunda del hombre y del mundo y constituye un
acercamiento muy válido al horizonte de la fe”. (6).
Será el propio Papa
Juan Pablo II, con motivo de la restauración de la Capilla
Sixtina en 1.994, dirá literalmente que: “El icono es como un sacramento
de la vida cristiana, pues en él se hace presente el misterio de la
Encarnación”. (7).

El Cardenal de Sevilla, Dr. D. José María Bueno Monreal,
expresó en la homilía de la bendición del Cristo de la Sed (6 de Septiembre de
1.970), las siguientes palabras: “Las imágenes deben abrir las puertas a
nuestros sentidos para que por ellos lleguen al interior de nuestras almas. Las
imágenes son un estímulo, una ayuda para acercarse a Dios, por ello la Iglesia
las bendice”.
El Cardenal de Sevilla, Dr. D. Carlos Amigo Vallejo,
escribió concretamente en el prólogo del libro “Hermandades y
Religiosidad Popular en Sevilla”: “Se trata siempre de buscar
un camino, a través de lo que vemos, para llegar a lo divino. La imagen, los
signos, los mismos
objetos, tienen ese
cometido de relación del hombre con lo trascendente. Al contemplar las imágenes,
las pinturas, los grabados, los objetos y las cosas, todo va quedando como en
penumbra, pues la memoria de Nuestro Señor Jesucristo, el Hijo de Dios que
asumió nuestra humanidad, hace que la contemplación de lo sensible nos lleve al
amor de aquello que vemos con otros ojos: los de la fe”.
D. Antonio Fernández Estévez, cura párroco de la Iglesia
sevillana de la Magdalena, que ejerció durante doce años como Secretario y
Director del Departamento de Patrimonio Histórico-Artístico del Arzobispado
hispalense, contestó en su momento a nuestra pregunta, sobre cuáles serían los
requisitos o características que deberían tener las imágenes religiosas,
diciéndonos: “La
normativa es clara: La imagen debe llevarte a Dios, sino no sirve. La condición
sine qua non que debe tener la imagen, es transmitir la unción sagrada, es
decir, que sea capaz de llevar al espectador a la oración”.
Asimismo, añadió: “Al escultor-imaginero lo que se le pide es que tenga fe, que crea en lo
que está haciendo, y para lo que va a servir lo que está haciendo. Si el artista
no es creyente, es muy difícil que pueda transmitirlo a los demás”.

D. José
Sánchez Dubé,
Presidente del Consejo General de Cofradías desde Enero de 1.975 hasta Junio de
1.983, tenía formada la siguiente opinión al respecto:
“Un factor
importantísimo para valorar a las imágenes religiosas es que su contenido y su
expresión tengan unción religiosa, que nos lleguen a transmitir algo, y nos
lleven a la oración, sobre todo, en las imágenes de los Titulares de las
Hermandades. Cuando las figuras son secundarias, entonces ya se mira mucho más
su estética, y, el hecho de que acompañen adecuadamente al pasaje evangélico que
estemos contemplando.
Generalmente, los
grandes artistas de la escultura civil se encierran en el núcleo de belleza y
perfección escultórica, pero no llegan a sentir la Imaginería, porque no están
tan cerca del mundo influido fuertemente por lo religioso, como lo suelen estar
en su caso los escultores-imagineros”.

Para Antonio Castillo Lastrucci: “La Imaginería
es un campo sin explotar en nuestros días y los escultores que deriven a ella
trabajarán y comerán, ya que ser escultor civil en España es patente de
sacrificios y heroicidad”. (1.965).
Según, el propio
Lastrucci: “Para hacer Imaginería hay que tener sufrimientos,
preocupaciones, congojas. Yo no olvido nunca, que el mejor Cristo Yacente que
salió de mis manos, lo trabajé con una amenaza de desahucio en el bolsillo de la
blusa”.
Luis Ortega Bru, decía textualmente, cuando hacía sus
reflexiones sobre este tema en una declaración que realizó a D. Juan Carrero
Rodríguez en Marzo de 1.979: “Todas mis esculturas son desgarros. Mi
arte es la expresión del alma de mis amigos que han muerto luchando por un
ideal. Son como sueños torturados: Los que me tachan de duro no saben que no
puedo vender mi arte a los que sólo quieren ver muñecos bonitos. Pero, en las
imágenes llenas de misticismo de la Virgen expreso mi amor hacia ella, mientras
que el Cristo es como un grito desgarrado”.
Y, agregaba
acerca de su concepción del Arte: “Yo no pienso, sueño. Mi imaginación va
del cerebro a las manos y se transforma en escultura. El arte es volver un algo,
una mínima cosa universal. El arte es infinito, no tiene meta, no es limitarse
sólo a un campo. Cuando pinto, al igual que cuando esculpo no me someto a un
movimiento más o menos moderno, es algo más sentido... Todo me interesa”.
En ocasiones,
Ortega Bru llegó a decir acerca de la Imaginería sevillana: “Aquí no
aceptan las figuras tan humanas, quieren más misticismo: Del mismo modo que
exigen las figuras vestidas, mientras que lo que realmente me gusta es
tallarlas”.
Reza así, en uno
de los paneles del Museo de Luis Ortega Bru en San Roque (Cádiz). “La
escultura se lleva en la sangre. Dios la da y la quita cuando quiere. Yo sólo
modelo con alma y sentido místico”.
También, Bru
declara personalmente, a través de las palabras de su hijo Ángel Luis, que lo
rememora: “La escultura está dentro de mí. Es como la sangre que fluye
y no se siente, trabajar es llenarse de sensaciones en las que influye la
poesía, la música, Sevilla y el sol”.
Enumeramos ahora también en este apartado, algunas de las frases, afirmaciones,
y comentarios literales más significativos e interesantes, que oímos decir a
Francisco Buiza Fernández, en relación con el Arte de la
Imaginería, y con el oficio de escultor-imaginero:
“La Imaginería es
un don que Dios te lo da, o no te lo da. Dios nos da el talento; lo que nosotros
ponemos es el trabajo y el oficio”.
“El
escultor-imaginero debe admitir que los planes, técnicas, y programas
iconográficos para sus esculturas deben relacionarse más con el pasado que con
el presente industrial”.
“Conviene que
usted sepa que la anatomía humana no tiene nada que ver con la divina, y yo
conozco bien la anatomía divina”.
“El
sevillano como es barroco por excelencia, necesita que la imagen también lo sea,
sino no siente nada”.
“Yo soy uno más
del pueblo, y no me importa que las imágenes sean mías o no. Aunque, no puedo
negar que me siento orgulloso cuando veo que mi trabajo le gusta a la gente”.
"Yo he hecho toda
mi obra a fuerza de trabajo, de equivocarme para sacar la verdad de las cosas.
No olvide usted, que el trabajo es oración”.
“Soy un
trabajador que no necesita inspiración”.
"Yo siempre les
digo a los discípulos que trabajan conmigo, que el arte imaginero es muy bonito.
Pero, lo que pasa es que hay que ser paciente, y saber muchas cosas, que se
aprenden a base de tiempo y dedicación”.

Luis
Álvarez Duarte,
en su momento, nos hizo varios comentarios al respecto de este tema en
cuestión, que resumimos aquí en frases concretas:
“La
Imaginería es un arte tradicional, pero creativo”.
“No hay que confundir
al imaginero con el “santerito”, que hace copias más o menos bellas. La
Imaginería no es un arte industrial, el imaginero tiene que estudiar e
investigar sobre su propia obra, para poder dar así la calidad necesaria”.
“Resulta
imprescindible tener “pellizco devocional” para sentirse buen imaginero”.
“La ciudad de Sevilla
es sabia, y reconoce a los imagineros de Sevilla, hayan pasado o no por la
Facultad de Bellas Artes. Pues, el pueblo es quien al final elige a sus
artistas”.
Augusto Morilla opina sobre este asunto: “Primordialmente,
lo que busco en mis figuras religiosas es que sean buenas esculturas, después
vendrá el intento de transmitir algo místico o sagrado con ellas”.
“La expresión
escultórica debe ser creativa, y el escultor-imaginero debe articular en “su
Cristo” volúmenes y formas escultóricas, que transmitan sus preguntas, e
interrogantes acerca de la vida”.
“Toda
imagen religiosa, es por naturaleza, orgánica, y funcional. Por muy bien imitada
que esté la forma humana, la Escultura religiosa, siempre trata de representar
lo sobrenatural en mayor o menor medida, y la expresión moral de los personajes
sagrados”.
Para Juan Manuel Miñarro López: “La Imaginería
conecta con uno de los sentimientos más íntimos del ser humano, que es la
religiosidad, y trabajar en esta parcela supone para mí todo un privilegio”.
“El imaginero es un
especialista. Es un estatuario, según decía Rodin, un especialista en la figura
humana, un especialista en la Iconografía religiosa”.
“Tener el
deseo de hacer bien tu trabajo, ya es creer en lo que tú haces, y esa es mi
forma de entender el Cristianismo. Soy consciente de que tengo una misión
importante a la hora de elaborar las imágenes sacras”.
“La Imaginería, debe
perseguir una doble finalidad: El culto litúrgico, y la calidad de la belleza
ornamental de las imágenes”.
Asimismo, el profesor Juan Manuel Miñarro defiende que el escultor debe de
formarse en las Escuelas Universitarias, y luego especializarse en Imaginería:
“Lo fundamental de la Imaginería es la asimilación de las formas. El
imaginero se tiene que formar en el natural. Pero, además, tiene que formarse en
la representación de los paños y telas, y en el oficio, que lo es todo. Pues,
hoy al imaginero se le pide que policrome también sus propias obras”.
Al
comentar, los detalles de una de sus últimas obras en diversas entrevistas a los
medios de comunicación; “el Cristo Sindónico” (2.010), basado en sus
investigaciones sobre la Sábana Santa; realizado, para la Hermandad de los
Estudiantes de Córdoba, le hemos escuchado decir textualmente estos testimonios
que recogemos para este artículo:
“En esta imagen reflejo de forma realista cómo fue
el calvario del Señor, exactamente igual a cómo quedó reflejado en la Sábana
Santa. Esta interpretación sindónica es un punto y a parte en mi obra
cristífera, todo lo que hay en este Cristo no es nada caprichoso, ni obedece a
ningún gesto estético del escultor. Es para mí una experiencia técnica
que da especial relieve
a las heridas, para conseguir un estado general de muerte cadavérica. En la
imagen quedan plasmadas más de 600 heridas y réplicas de la Sábana Santa, que he
incorporado para buscar la exactitud de los pormenores. Todo lo he basado en los
estudios de medicina legal y forense partiendo de la elaboración de un mapa de
las hemorragias cadavéricas, realizadas mediante una especie de “mapeado de
plantillas”, que se colocan en las zonas anatómicas con un estudio del
comportamiento de la sangre, del colapso de todo el organismo, y, del vientre
inflado”.
José Antonio Navarro Arteaga, considera al respecto, que:
“El imaginero tiene que creer en lo que hace, tiene que tener una fe religiosa a
la hora de abordar sus trabajos. Ese es el principal factor, que hará que una
imagen transmita y tenga pellizco devocional. En este sentido, no será tan
importante la labor facultativa o técnica del artista, sino todos aquellos
aspectos emocionales y sentimientos religiosos, que sepa plasmar en un momento
dado en su obra”.
Miguel Bejarano Moreno, piensa que las dos condiciones
básicas para ser un buen imaginero en la actualidad son: “Que el
escultor tenga fe, y facilidad para que le salgan de dentro las formas barrocas.
Pues, son las dos cosas, que siguen prevaleciendo sobre las demás capacidades”.
“En Imaginería, ya
casi todo está hecho, por lo que hay poco margen de maniobra. Te mueves en unos
parámetros, y no te puedes salir mucho de ellos, debido al control que ejercen
los propios cofrades”.

Francisco García Chaparro,
artista ceramista y vidriero, nos da también aquí su opinión personal sobre este
tema, exponiéndonos lo siguiente: “Para mí no resulta imprescindible ser
creyente a la hora de realizar imágenes religiosas. En esos casos, ya el mecenas
que encarga la obra suele suplir esa falta de religiosidad del artista,
asesorándolo oportunamente. El
buen artista es capaz de suplir sus desconocimientos religiosos, a través del
estudio. Incluso, podría llegar en ocasiones a superar al artista cristiano”.
Y, apostilla:
“Evidentemente, si eres buen artista, y, además, eres religioso, mejor que
mejor. Por eso, Frá Angélico en sus cuadros, ,o Santa Teresa de Jesús con sus
escritos podrían ser dos buenos ejemplos de la transmisión artística de una
arraigada vivencia religiosa”.
Miguel Ángel Valverde Jiménez,
nos transmite sus argumentos diciendo que:
“La
Escultura imaginera necesita estar dotada de un marcado misticismo. Por eso, la
fe, el ser una persona religiosa y creyente, me ayuda bastante a esculpir una
imagen, para poder sacarle de dentro la máxima energía divina”.
Y, añade: “La
Imaginería moderna y vanguardista no la concibo, porque innova poco. Por lo
general, no transmite la emoción mística necesaria que debe tener siempre una
imagen religiosa”.
A la pregunta,
¿cómo debe funcionar una imagen para que obtenga la devoción de los fieles
creyentes?, Miguel Ángel me contestó literalmente: “En mi caso va a
depender mucho de la emoción del momento representado. En función de esa
circunstancia emocional compongo todo el movimiento de las cabezas y del resto
de los cuerpos.
Hay algo muy importante también en la
representación de mis figuras pasionales, y, es el hecho de intentar reflejar el
dolor ya sea hacia afuera o hacia dentro, provocando en consecuencia un revuelo
en las facciones, o un aspecto más relajado y místico. De eso, en gran medida
dependerá la elaboración de toda la tensión muscular y la anatomía en general.
Luego, todo esto de lo que te hablo hay que reforzarlo con los matices en la
fase de la policromía”.

José María Leal Bernáldez, piensa lo que sigue, sobre este
tema que estamos tratando: “La doctrina y el concepto religioso tienen
múltiples interpretaciones plásticas. Mientras haya imagineros, la Imaginería
evolucionará. No todas las imágenes, ni los imagineros descifran las formas
escultóricas de la misma manera, ni de forma semejante. Incluso, algunos llegan
a hacer las variaciones sobre un mismo tema. Por ejemplo, cuando ejecutan la
figura de Jesucristo, la Virgen, o los Santos, se produce en la mayor parte de
esas imágenes una variante interpretativa personal”.
José María opina, que: “La Imaginería es un arte vivo. Cada uno de los
imagineros añade el sello de su individualidad, hace sus interpretaciones
personales sobre los diferentes temas, y, eso conlleva la originalidad de las
obras realizadas, y, una renovación muy interesante de las formas escultóricas.
No veo la Escultura sagrada, como un arte anclado en el pasado, sino como un
arte muy vivo y actual”.
Incluimos ahora el
juicio de dos pintores de reconocido prestigio, a los que hemos pedido su
opinión personal sobre el tema que tratamos:
En primer lugar el pintor Antonio Zambrana enjuicia la
situación general del panorama artístico de la Imaginería sevillana de comienzos
del siglo XXI, apuntando: “La Imaginería sevillana necesita prestigiarse
en estos momentos para evitar la mediocridad, y conseguir así que se mantenga a
flote el Patrimonio Histórico-Artístico tan importante y tan elegante que tiene
Sevilla”.
El pintor Santiago Ydánez, nos
contesta así:
“En
cuanto a tus preguntas, para mi una buena obra sea o no religiosa debe tener
naturalidad de factura y que esa espontaneidad coincida con un aura especial de
sentimiento, bien por la sobriedad, o, bien por lo excesivo de la misma.
No creo que un artista
deba ser creyente para hacer una obra de carácter religioso, dado que la mayor
parte de los sentimientos que abarcan lo religioso son similares a los de la
espiritualidad profana. Pues, pienso que entre lo espiritual y lo profano hay un
juego vital.
No me considero ningún
experto, pero de ver alguna diferencia, además del poder de lo religioso
omnipresente en otras épocas y algo más que testimonial en la presente, observo
en algunas tallas de imagineros contemporáneos algo más de naturalidad en
algunos rostros rozando casi "el pie de calle".

Y, complementa: “En mis
últimas exposiciones uno la espiritualidad profana con la religiosa. Para ello,
tomo imágenes de la Historia del Arte, principalmente del Barroco y del
Renacimiento. Normalmente fotografío las esculturas y después las pinto”.
Para terminar,
la
Profesora universitaria Concha R. Worth, historiadora del
Arte y cofrade sevillana de la Hermandad de la Bofetá, nos contesta e ilustra
también con su visión universal y femenina ante este tema de debate:
“Las representaciones de Cristo que reflejan
sólo la crueldad de los verdugos y el sufrimiento de Cristo, son estéticamente
para mi la expresión de una mentalidad medieval, como se reflejaba en las
visiones de Santa Brígida, en donde se pretendía mover a la devoción por los
horrores del sufrimiento de la Pasión de Jesús.
Yo, para promover la devoción y el culto divino,
prefiero la mentalidad teológica del siglo XX, y, los modelos estéticos
neobarrocos de corte apolíneo, es decir, un Cristo que cuando se le vea para
rezarle mire con clemencia, como si se apiadara del que está orando ante él”.
Y, añade, textualmente, de manera muy gráfica:
“Aquí
para explicarte mi punto de vista --sobre la teología del siglo XX que hace
énfasis en el Amor de Dios y no en su sufrimiento-- te lo explico desde mi punto
de vista como madre…, cómo crees que prefiero que me recuerden mis hijos y me
amen…, ¿recordándoles constantemente las 17 horas de dolor que pase en el parto
de cada uno de ellos, o por lo mucho que los quiero?”.

2). Breve
conclusión final. Recomendaciones:
El recorrido que hemos
venido realizando en este pequeño ensayo, a manera de interpretación libre sobre
el tema, por todos aquellos aspectos que vienen conformando el devenir
histórico, las características generales de la Escuela sevillana de escultura
religiosa, y/o, las singularidades de sus artistas, reafirman la idea de la
principal importancia de insistir en la necesidad de fomentar y recomendar una
buena formación teórica práctica, intelectual y experimental, conocedora del
oficio de los talleres tradicionales, por parte de tod@s aquell@s estatuari@s
que vayan a dedicarse profesionalmente a esta “especialidad escultórica”.
La calidad artística de las
piezas que se elaboran en nuestra “Escuela hispalense de escultura sacra”
así lo requiere, para poder de esta manera seguir manteniendo el nivel de
prestigio, que siempre tuvo Sevilla en el panorama general de la
“Escultura religiosa mundial”.
Acabo ya, esperando y
deseando que todas estas reflexiones en voz alta sobre el momento y las
circunstancias actuales de la Imaginería religiosa escultórica hispalense animen
y sirvan de guía y acicate a los nuevos artistas, para que puedan afrontar los
retos del futuro con la confianza de que se produzcan los cauces necesarios para
su buen desarrollo, y, se potencie un avance artístico importante dentro de
nuestra “Escuela sevillana” por parte de todos los estamentos
representativos que participan de una u otra manera en su evolución.
3).Bibliografía,
webgrafía y documentación fotográfica utilizada en la elaboración del artículo:
- a) Notas
bibliográficas:
(1). Martínez
Leal. Pedro Ignacio. Tesis doctoral: “Francisco Buiza Fernández y su
escuela. Colaboradores, discípulos y seguidores”.
Universidad de
Sevilla. Año 2.003. Tres Tomos. Sin publicar.
(2). Martínez
Leal. Pedro Ignacio. “El Traslado al Sepulcro de Torralba de Calatrava”.
Editado por la Hermandad de Nuestro Padre Jesús Nazareno, Santísimo Cristo de
la Misericordia en su Traslado y Santo Sepulcro. Torralba de Calatrava (Ciudad
Real) 2.006. Págs. 18-19.
(3). Riviére,
Ángel. “Objetos con mente”.
Alianza
Editorial. S.A. Madrid 1.991. Págs. 13-17.
(4). Aldazábal,
José. “Vocabulario básico de liturgia”.
Biblioteca
Litúrgica 3. Barcelona 2.002. Págs. 59-60.
(5).
Ponencia en el Primer Simposio Nacional de Imaginería. "La imagen
sagrada, misterio de comunión y de comunicación. Raíces teológicas de la
Imagen Sagrada". Actas. Sevilla 11 y 12 de Noviembre de 1994. Sevilla,
1995. Págs. 77-96. Reeditado en Rev. Escuela de Imaginería, Año V; primer
trimestre 1998. Págs. 27-34.
(6). Juan Pablo
II.
“Carta del Santo Padre Juan Pablo II a los artistas”. Ciudad del
Vaticano 1.999. Págs. 10-11.
(7).
Juan Pablo II. “Homilía tras la restauración de la Capilla
Sixtina”.
8-IV-1994, n. 4. Documentos Palabra, n. 43, 1994. Pág. 92.
- b)
Bibliografía específica empleada sobre imagineros del siglo XX:
- Alfageme Ruano, Pedro. “Luis
Ortega Bru (1.919-1.982)”. Retablo Núm. 3. Edita Moncase Club.
Sevilla 1.989.
- Rodríguez
Gatius, Benito.
“Luis Ortega Bru. Biografía y Obra”. Ediciones Guadalquivir.
Sevilla 1.995.
-
Santos Calero, Sebastián. “Sebastián Santos Rojas. Escultor- Imaginero”.
Edita Caja de San Fernando de Sevilla y Jerez.
Sevilla 1.995. Págs. 108-109.
- Martínez Leal, Pedro Ignacio. “El
escultor e imaginero: Francisco Buiza Fernández”. Ediciones
Guadalquivir. Sevilla 2.000.
- c) Webgrafía:
-
http://www.apologetica.org/imagenes-sccdds.htm. “El uso de las
imágenes en la devoción popular”. Documento Vaticano. Vatican.va.
-
http://www.librospdf.net/ritual-de-bendiciones/1/. “Libros Pdf”.
- d)
Ilustraciones del artículo:
- Fondos
documentales y fototeca de Pedro Ignacio Martínez Leal.
***
Agradecimiento especial por la cortesía del préstamo de fotos a:
- D. Manuel
Álvarez García.
- D.
Cecilio Sánchez del Pando.
- D.
José Luis Bernabé "Guindi".
- Hemeroteca.
ABC de Sevilla.

©
Pedro Ignacio Martínez Leal,
9 de Mayo, 2010