El otro dia leí un artículo de Don Antonio Burgos que me me hizo
reflexionar sobre ese tema en concreto y las peculiaridades culturales a
ambos lados del "charco". El artículo se titulaba "Sermón del botellón",
y nos contaba sobre la tendencia beoda de la juventud española actual.
Me sorprendió ver a los extremos que se está llegando, pues aunque ya
sabía que la juventud lleva vida de murciélago y que las ciudades
durante la noche se transforman en El Pais de las Maravillas para los
amantes del empinar el codo, no tenía ni idea cuanto habian cambiado las
cosas desde que deje de vivir en mi querida España.
Será el paro, será una juventud sin alicientes o serán
las justificaciones sociales que le quieran dar, pero la raiz del
problema es un cambio cultural generacional. Yo pertenezco a una
generación en la que mi novio me venia a recoger a las siete o las ocho,
paseito, tapita, cine y antes de que dieran las doce como la Cenicienta
a casita; era una generación en las que tus mayores te enseñaban a
beber, niña para beber hay que comer algo que si no te se sube a la
cabeza, y la regla de oro es no mezclar bebidas. Te ibas a la Feria y te
enseñaban que si quieres beber mosto debes de tomar algo graso, la
tapita de jamón, el queso manchego o la caña de lomo porque eso te
produce una película en el estomago y así no te mareas, porque a la
Feria uno va a divertirse y no a sufrir los efectos de mareos y
vomitonas de los que abusan del alcohol. Hoy en dia la juventud sale
como muy tempreno a las once de la noche, ¿y que bar de tapas van a
encontrar abierto a esas horas?, los locales a los que asisten solo
despachan licor, y con suerte quizá te pongan unos garbancitos y unas
avellanas. Si bebes con el estomago vacio y encima hasta las claritas
del dia, pues ya me diras. Esa tendencia nocturna empezó con la famosa
"movida madrileña", y como se tiende a imitar a lo ajeno y despreciar lo
propio allá que todo el mundo quiso tener su movida y comenzaron a
proliferar los bares nocturnos; y ¿porqué nuestras ciudades se
transforman en tabernas?, porque tenemos la bonanza del clima andaluz,
en el que en muy pocas ocasiones los rigores del frio te hacen
permanecer dentro de uno de esos garitos.
Por mucho tiempo he presumido aquí en Estados Unidos de nuestra cultura
mediterranea y la juventud sana que sabe beber, en la que eras inculcado
desde la infancia a saber los límites a la hora de disfrutar del
alcohol, donde el vino y la cerveza estaban en la mesa de cada familia a
la hora de comer, y en la que los niños aprendian desde chiquititos con
la casera y unas gotas de tinto el sabio proceder, generación tras
generación, de como abordar el zumo fermentado del dios Baco; y también
te enseñaban a no dejar a un amigo tirado si estaba intoxicado de
alcohol, sino que lo dejabas todo y lo llavabas a su casa. Me sentia
orgullosa de mi bagaje cultural y el proceder de mis gentes en
comparación con el americano que amamantado en un proceder cultural
distinto tiene un contacto con el alcohol de una forma muy diferente. Y
esa forma de entender el alcohol a mi parecer tiene su raiz en la
religión, protestante en su mayoría. Muchas ramas del protestantismo
tienen explicitamente prohibidas la ingestión de alcohol, y si creces
bajo esos parámetros con una sustancia que no es ilegal (si no lo tomas
antes de los 18), el típico adolescente está deseando de tomar aquello
que está prohibido. Eso me recuerda como mi marido me contaba como
cuando el tenía como 16 años se reunieron él y sus amigos en casa de uno
de ellos para beber, para saber lo que era eso, beber sin ton ni son
hasta caer al suelo borrachos, vomitona y resacón tras una tajá de mil
demonios. Y después de la experiencia, del ritual de transición, ya eran
todos hombrecitos; ya me diran ustedes que mentalidad mas estúpida. Asi
que cuando uno de esos adolescentes llegan a nuestro pais en sus
vacaciones europeas, que todo niño bien tiene que tener, y encuentran a
las ciudades y puertos de palya convertidos en taberna, mas el aliciente
del "happy hour", con la primera cerveza ya la tienen a cuadritos. Y
hablando de mentalidades estúpidas no hay peor que las leyes
gubernamentales del Estado de Georgia, en donde los domingos (hay que
explicar que aqui todo esta abierto sabados y domingos) está prohibida
la venta de alcohol. Un pais que bajo la constitución proclama la
libertad de credo, tiene que pasar por el aro a todo el mundo en la ley
protestante contra el alcohol; seas protestante o no a comulgar con
ruedas de molino, y el estado te rige y traspasa tu propia libertad de
lo que debes de hacer. ¿Que piensan que van a evitar que la gente se
embriague en "El Dia del Señor" de esa manera?; primero, allá cada cual
con sus convinciones religiosas, y segundo, no creo que sea posible
regular eso; a parte puedes ir a un restaurante y pedir vino o cerveza
con tu comida (eso no está prohibido en domingo, ¡faltaría mas!), te
pides un aperitivo (porque aqui no hay tapas de aceitunas) y te pudes
poner de mosto hasta las orejas, y se la das con queso al gobierno del
Estado de Georgia.
Hoy en dia todo tiende a internacionalizarse y poner parámetros
culturales bajo el mismo rasero, asi que nuestra juventud se parece cada
vez mas a la americana, borracha a la primera de cambio, aunque por
razones distintas; mi orgullo está por los suelos y ya no puedo presumir
de los mios, asi que cuando surja la conversación al respecto, no me
queda otra que morderme los labios y con pena en el alma decir que eso
es un cancer generacional de todo el mundo, de una generación insensata
postulando por la cirrosis. Mi única esperanza es pensar que esto es una
moda que como las olitas del mar vienen y van, y que como la Semana
Santa que casi la perdimos hace años y la juventud la retomó de nuestro
patrimonio, igulamente retomará el saber estar y saber beber.