No sé
cuántos de vosotros lo conocisteis. Yo lo recuerdo desde el mismo día en que
nació. Era un foro alojado en Melodysoft de tonos azulados y grisáceos,
que inauguraba un nuevo botón en el marco izquierdo de la web de “El Nazareno”
rotulado como “Foro cofradiero”. Al principio éramos pocos los que entrábamos.
Pocos y además perezosos a la hora de darle al teclado, ya que era mucho el
tiempo que transcurría hasta poder leerse un nuevo mensaje en él. Hubo meses
que aquel Foro apenas tenía vida, porque estaba empezando a vivir. Pero poco a
poco, despacio, pero siempre de frente, como se hacen las cosas buenas en este
mundo de la Semana Santa, fue aumentando el número de los que allí entrábamos.
Así hubo que plantearse el cambio de alojamiento a otro que ofreciera mayor
funcionalidad, lo que provocó la complacencia de algunos y el disgusto
indisimulado de otros.
Si
cuando dejamos aquel Foro de Melodysoft ya estaba rebosante de vida,
¿qué decir ahora de éste de Miarroba? No ha cumplido aún los siete
meses de funcionamiento y ya son innumerables las vivencias, los sentimientos,
las ilusiones y las amistades que en él se han compartido y en él han crecido.
Tanto ha crecido todo, que ahora este Foro estrena pregón. Y éste será, si no
me equivoco, el primer pregón que se “pronunciará” exclusivamente en la red de
redes, para que pueda leerlo cualquier internauta que quiera suspirar pensando
en lo poquito que nos queda ya para que amanezca un nuevo Domingo de Ramos.
He
visto crecer el Foro muy de cerca por amistad con aquél que lo ideó. Por eso
conozco bien la ilusión con la que se puso en la red, el cariño con el que se
ha mantenido, los disgustos que alguna vez ha causado y ahora sé de la alegría
que a él le produce saber que ha conseguido mantener un lugar en la red donde
los cofrades pueden hablar con calma y con respeto de aquello que más les
gusta.
Y si grande es la amistad con el administrador del Foro, no
menor es la amistad con aquél al que elegimos entre todos como pregonero. Y
por esta amistad sincera que compartimos, sé que Pepe afrontó con no poco
miedo la escritura de este pregón que ahora vais a leer. Un miedo
completamente injustificado, ya que pienso, y espero que estéis de acuerdo
conmigo, que esto de la Semana Santa es cuestión de sentimientos. Sentimientos
tan grandes que hasta siguen siendo cálidos, casi ardientes, en esta frialdad
aparente de internet. Y si Pepe sabe de algo es de sentimientos y amores a su
Sevilla, donde nació, sobre todo a esa Triana que lleva en el alma y a esa
Virgen, a la que seguro que se le escapó una sonrisa, oculta entre sus
lágrimas, cuando oyó que su vecina de al lado acababa de parir un nuevo
trianerito. Ella, Nuestra Señora de la O, ya sabía que iba a tener un hijo
fiel para siempre, que a veces muy cerca, residiendo a pocos metros de su
“casa”, y otras veces obligado a estar a más de quinientos kilómetros, por
motivos laborales y familiares, siempre iba a quererla, como seguro que muy
pocos la han querido.
Algunos pensamos
erróneamente que la distancia implica un obligado alejamiento de nuestros
Titulares. Pepe se ha ocupado de demostrarnos cuán equivocados estamos y en la
distancia ha estado siempre junto a su Nazareno y su Madre de La O
dedicándoles una página web, cuando nadie hablaba de Ellos en la red, y ahora
colaborando a que la web oficial sea un escaparate al mundo de lo que es una
Hermandad viva y acorde con los tiempos que corren.
En este
caso lo de la presentación del pregonero parece carecer de sentido. Vosotros
elegisteis al pregonero y por tanto debo dar por hecho que vosotros lo
conocéis bien. Estoy segura de que rápidamente, aunque sea a través de los
pocos mensajes dejados en un Foro, habéis vislumbrado la categoría humana de
ese buen cofrade que es don José Pérez Amaya. De todas formas, y como mi
obligación es el presentar, procuraré mostraros al Pepe que yo conozco, a mi
amigo Pepe, que durante años ha compartido conmigo la dureza y la alegría, que
todo es compatible, de esperar en la distancia los días más hermosos del año
en la ciudad más bonita del mundo.
Pepe ha
conseguido el milagro que es vivir en la calle Castilla, mientras que su
correspondencia la recibe con una dirección que indica que su residencia está
en Móstoles (Madrid). Es el milagro de un trianero, que sólo sabe ser
trianero, independientemente de donde esté. El milagro no lo hace solo, para
ello cuenta con la ayuda de una sevillana que presume de ser nacida en la
calle Sierpes, de familia macarena y que lleva más de cuarenta años
compartiendo con él su vida. Ellos sólo saben vivir en Sevilla y querer a
Sevilla, aunque por cosas de la vida hayan cambiado de lugar de residencia. En
su casa el acento es puramente sevillano, los cuadros son sevillanos, siempre
se habla de Sevilla y se meriendan tortas con aceite que vienen de Castilleja.
Ya quisieran muchas casas con una ventana desde la cual puede verse la
Giralda, tener ni la mitad de sevillanía que tiene la casa mostoleña de Pepe.
Así que no os creáis que vais a leer un pregón escrito desde una ciudad
dormitorio madrileña, os puedo asegurar que este pregón ha nacido en la calle
Castilla, juntito a la parroquia de la O. Y algo nacido allí, como su autor,
sólo puede estar lleno de amor a nuestra Semana Santa.
Respirad hondo, la
presentadora ya va a dejar de molestar, dadle a ese botón mágico del ratón y
quedaos con las vivencias de un trianero, que obligado a residir lejos de
Triana, nunca fue más allá de la capillita del Carmen.