En estas últimas semanas se han visto actitudes y decisiones que
a más de uno nos ha hecho reflexionar después de llevarnos primero las manos a
la cabeza, y todo ello se basa fundamentalmente en una perdida de valores, de
papeles y de respeto que a mi modo de ver ya rebasan los límites de lo
mínimamente aceptable.
Todo ello obviamente consecuencia de la torpeza e ineptitud de
los responsables de la buena marcha de nuestra querida ciudad, Sevilla. La
"movida" con toda su carga de falta de educación y respeto hacia los demás, la
progresiva perdida de calidad en nuestras tradiciones con ejemplos tan
clarividentes como la "madrugá", ¿saben Vds. que hay mucha gente que no sale por
puro miedo a las bandas de niñatos? ó la Feria con peleas y malos modos
sobretodo cuando llega la noche.
Tenemos un gobierno en la ciudad absolutamente incapaz de tomar
el pulso a la misma y restaurar un orden que lleva mucho tiempo perdiéndose a
borbotones, pero es que la oposición tampoco es mejor con lo cual nos
encontramos con una absoluta falta de alternativas para resolver el grave
problema que nos ocupa, lograr que Sevilla vuelva a ser una ciudad tranquila,
segura, habitable y con sus tradiciones y eventos celebrados sin la lacra del
niñateo más vulgar e irrespetuoso que generaciones han conocido.
Pero sin embargo, los ciudadanos que pagamos religiosamente
nuestros impuestos para algo, hemos estado ahí en los momentos claves dando la
cara, estuvimos cuando la Expo que la salvamos nosotros, los sevillanos,
estuvimos ahí en la mejor boda real de las tres celebradas sin lugar a dudas,
hemos estado en todas las Coronaciones Canónicas, en la visita del Santo Padre,
en fin, en todo evento civil ó religioso los sevillanos hemos respondido de
forma masiva, pero sin embargo nadie nos devuelve ese amor por Sevilla, ese
saber estar por Sevilla, ese afán denodado por querer a Sevilla y a todo lo que
la rodea, se nos desprecia, se nos ningunea y sentimos como cada día nos roban
nuestras tradiciones más queridas para dejarnos desvestidos de las raíces que
fueron plantadas por nuestros padres y abuelos.
¿Han estado en la Velá de Triana este año?, cuando la noche
termina de devorar al astro Sol y se adentra en la madrugada, los mutantes
nocturnos desvestidos de cintura para arriba, sudorosos, borrachos y de porros
hasta las orejas se dedicaban a hacer el vándalo con peleas y animaladas
expulsando a los trianeros y sevillanos de su hogar por unos días, de sus
calles, de su Triana. ¿es esto justo?, ¿es libertad ó es vandalismo puro y
duro?, ¿un estado democrático debe soportar el libertinaje porque sí?, si nadie
lo impide terminaremos también perdiendo nuestra Velá, en muy poco tiempo.
Si a toda esta dejadez de los políticos sevillanos, en general,
unimos también el criterio caprichoso e ilógico de nuestros jueces terminamos
con sentencias como la que se ha dictado hace poco en el caso del individuo que
faltó el respeto a todos los hermanos de la Esperanza de Triana, a todos los
cofrades y a todos los católicos en general, porque una felonía de tamaño
calibre contra una advocación de Nuestra Madre, la Virgen Santísima, es una
agravio contra todo católico sin lugar a dudas, y todo ello aderezado con la
excusa de la Libertad de Expresión.
Pero vamos a ver señor juez, si toda libertad tiene como único
límite el respeto hacia los demás, como va a tener este individuo derecho a la
libertad de expresión si falta el respeto de forma clarísima a todos los
católicos. Si mi libertad individual termina en la frontera de la libertad
individual de otra persona, como se comprende que se falte a la libertad
individual de miles de personas. ¿No pensó en ello antes de dictar sentencia?, ó
es que tiró por el camino más fácil para quitarse el "muerto" de encima.
Y ahora que estamos en este punto voy a dar un paso más allá,
porque sigo sin comprender en que tipo de sociedad nos estamos convirtiendo. La
Hermandad de la Esperanza de Triana es atacada y ofendida, ¿donde está la unión
de las hermandades de Triana?, ¿porqué no se ha hecho frente común entre todas?,
y sigo… ¿dónde está la unión entre las hermandades de Sevilla?, ¿somos hermanos
ó islas en el mar de nuestras propias hipocresías?, ¿realmente estamos en las
hermandades para ayudar ó para salir en la foto y tomar copitas?, y más… ¿dónde
está la unión entre las hermandades de la Advocación de la Esperanza?, ¿para que
existe esa especie de asociación sólo para dar un pregón al año y tomar después
la cervecita de turno?. Al menos la Junta Superior del Consejo ha ofrecido su
disposición a colaborar en el asunto pero del resto hasta ahora nada de nada.
Si el sabio refrán dice que la unión hace la fuerza, ¿dónde está
esa tan cacareada unión entre las hermandades?, ¿cómo no hay una piña ahora
mismo dando la cara para defendernos de ataques a lo que creemos?, en un estado
democrático los católicos también tenemos derecho a ser respetados…, o no, o
existe un prejuicio hipócrita al respecto.
Y para finalizar, ¿dónde está el responsable de nuestra
iglesia?, ¿dónde el responsable de las hermandades de Sevilla?, sí, aquel que
permite encierros en nuestra Catedral en defensa de la justicia social y el
respeto hacia las minorías, algo que me parece bien, pero ¿y el respeto hacia
sus hermanos en la creencia?, ¿no nos va a defender?, ¿no va a decir esta boca
es mía?.
Si la sociedad civil está en una crisis absoluta con respecto a
una parte de las nuevas generaciones convertidas en descerebrados
crónicos, la sociedad cofrade está en una grave crisis de identidad y saber
donde se está y para qué. ¿Son cofrades ó escaladores sociales aprovechándose de
una hermandad?, quizá ha llegado el momento en el que los verdaderos cofrades,
resignados ante la hipocresía reinante y exiliados voluntariamente para no
sufrir el escarnio de ver como se reconvierte su hermandad en una oficina de
relaciones sociales, se unan también para volver a ser lo que nunca se debió
perder porque como dice el sabio refrán "la unidad hace la fuerza".
©
Francisco Javier Parrado Lira. 28 - VII- 2004
parradol@wanadooadsl.net