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El Patrimonio de Nuestras Cofrdías II.

Por Jorge Bernal Suárez

De la conservación preventiva

(publicado por primera vez en UltimoTramo.com el 30/09/02)
 

    Lo que llamamos conservación preventiva consiste en las labores de mantenimiento de los bienes en su entorno. Si tenemos en cuenta que el ambiente y el entorno afectan a la obra de arte, hay que mantener dichas obras en las mejores condiciones posibles. No se trata, sin embargo, de recetas milagrosas, válidas para todos los casos, pues cada ámbito es completamente distinto a los demás. Sobre todo hay que prevenir los posibles daños que se pudieran producir, siendo muy importante no intervenir en las obras cuando encontremos alteraciones, casos en los que hay que recurrir siempre a especialistas de la restauración.

    El uso devocional siempre implica un riesgo. Hay , por tanto, que hacer conjugar el carácter devocional y el histórico-artístico, de manera que podamos conservar la obra de arte sin perder en absoluto su carácter sacro. En este tipo de obras se dan unos daños cíclicos, como los besamanos, los cambios de ropa, las salidas procesionales, que si bien no son evitables, si puede ser posible disminuir su alcance.

    Hemos de ser conscientes de que se nos ha dado un patrimonio que tenemos que transmitir en las mejores condiciones de conservación. La mejor forma de conseguirlo es la sensibilización y la divulgación de la importancia que estos objetos de arte tienen como piezas únicas e irrepetibles.

    Hay que tener en cuenta el soporte, las circunstancias propias de la obra y el ambiente que la rodea. Todo influirá, directa o indirectamente, en el deterioro de la obra en cuestión. Existen varios factores importantes a la hora de estudiar la manera más adecuada de llevar a cabo una conservación preventiva sobre una imagen:

- El edificio o continente: proporciona el entorno. Si se encuentra en buen estado no habrá ningún problema en este aspecto, sin embargo el hecho de que el edificio se encuentre en mal estado se convierte en un agente de deterioro importante. Es por ello que hay que conocer las deficiencias que presente y subsanarlas. Controlar las cubiertas, muros, canalizaciones, sistemas de seguridad (electricidad). Hay, por tanto, que llevar a cabo un mantenimiento continuado. Los problemas de infiltración, las humedades por capilaridad, las plantas. Todo esto pasa al interior. La defecación de las palomas hace que los materiales se degraden debido al ácido nítrico de las heces. Esto puede traer como consecuencias la entrada de la lluvia o la creación de colonias de insectos. Las infiltraciones de humedad destruirán la decoración mural y aumentará la humedad relativa en el interior del edificio.
- El medio ambiente: es el factor de deterioro indirecto más importante. La materia orgánica, como el cabello de las pelucas, la madera o el papel, cede o absorbe humedad. Por ello es necesario conocer el ambiente en el que están situados los objetos. Los materiales constitutivos reaccionan de una manera diferente. Es un problema mantener una media. Son materiales muy sensibles a insectos, hongos, algas, etc. La iluminación también contribuye a favor de los agentes biológicos. No se pueden dar cambios bruscos de temperatura ni de humedad. Los materiales se adaptan a las nuevas condiciones poco a poco, con procesos de contracción-dilatación. Se deben controlar las puertas y las ventanas, así como colocar cortinas o ambones en los accesos al edificio.
- Iluminación y presentación al público: ¿luz natural o artificial? Ambas pueden resultar dañinas. La radiación ultravioleta hace que los colores se vicien. Hay que evitar tanto la radiación ultravioleta como la infrarroja, ambas presentes en la luz natural. Para ello se pueden utilizar cortinas que tamicen la luz que entre por las ventanas, o bien filtros que eviten esta radiación. La luz artificial puede ser de dos tipos, incandescente o de descarga.

Luz incandescente: bombillas, luces halógenas. Las radiaciones infrarrojas que producen generan calor. Si se colocan muy cerca pueden provocar alteraciones, desecamientos, fisuras y variaciones climáticas. Es conveniente mantener una distancia prudencial con respecto a la imagen, o bien aplicarlas de manera indirecta, por medio de espejos, etc.
Luz de descarga: fluorescentes, vapores de sodio, mercurio. Producen radiaciones ultravioleta. Resultan especialmente dañinas para los pigmentos y colorantes. Provocan la alteración y el envejecimiento de los materiales.

    Existen materiales no sensibles a la luz por ser inorgánicos, como la piedra y los metales. Del mismo modo hay materiales poco sensibles a la luz, como las pinturas, sean lienzos, tablas, etc., y muy sensibles a la luz, como el papel, los tejidos, las plumas, etc.
    La luz puede resultar muy dañina. La luz de una bombilla puede producir, por ejemplo, el desarrollo de algas que pueden alterar considerablemente la policromía de las imágenes.

- Agentes biológicos: son los hongos y los insectos. Ambos van unidos, pues unos son sustento de los otros. El ambiente de las iglesias, por norma general, contribuye al desarrollo de hongos. La temperatura entre 15º y 20º, una humedad relativa alta, la poca ventilación y la deficiente iluminación son agentes que propician la aparición de estos agentes biológicos. Son, por tanto, condiciones que hay que procurar evitar. Un paso importante sería el de intentar bajar el nivel de humedad relativa. Todo tiene que estar supervisado por personal especializado, ya que se utilizan productos tóxicos. Es muy importante, sobre todo, bajar la humedad relativa.

    Los insectos xilófagos (cuyo alimento consiste básicamente en la madera) son los agentes de deterioro más frecuente. Hay que controlar los agujeros de salida de los insectos y la presencia de serrín, señal inequívoca de que los insectos están en plena actividad (primavera-verano). El especialista deberá diagnosticar el tipo de insecto del que se trata y la manera mas adecuada de combatirlo. Si se trata de un ataque global lo más recomendado es llevar a cabo una desinsectación. Las galerías creadas por el insecto deben ser convenientemente selladas.

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© Jorge Bernal SuárezJeréz.  30 - IX - 2002

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