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El Patrimonio de Nuestras Cofrdías III.

Por Jorge Bernal Suárez

De la presentación de las imágenes y el culto

 (publicado por primera vez en UltimoTramo.com el  05/10/02)
 

    Hay que tener en cuenta los más diversos factores, en lo que al tratamiento de nuestras imágenes se refiere, si queremos hacer compatible la funcionalidad intrínseca de la obra con una buena conservación preventiva. Existen tres circunstancias fundamentales a la hora de cómo tratar a una imagen: la presentación en su altar o camarín, los traslados y las salidas procesionales.

    A la hora de trasladar las imágenes surge la pregunta: ¿Cómo cogerlas? Debido a malas sujeciones es relativamente común que se ocasionen pérdidas de policromía. Existen , pues, varias situaciones de riesgo, que pasaremos a enumerar:

  1. Desplazamientos: en un año se dan, al menos, tras circunstancias: besamanos, cultos y traslado al paso. Pero tampoco hay que olvidar los Rosarios de la Aurora, Vía-Crucis, salidas extraordinarias, etc. Estos desplazamientos hay que llevarlos a cabo de manera que la imagen sufra lo menos posible. Por norma general se llevan a cabo sin medios técnicos, sujetando a la imagen por el sitio menos apropiado. Un sencillo carrito o una peana con ruedas sería suficiente para garantizar que la imagen sufriría lo mínimo con estos traslados. Pero estas cosas se suelen dejar para última hora, cuando las prisas empiezan a ser malas consejeras.
  2. Vestir y desvestir: hábitos inapropiados podrían dar lugar a importantes alteraciones, tanto a la imagen como a las propias vestiduras. Todo se sujeta metálicamente, mediante alfileres en el mejor de los casos. Cuando observamos a las imágenes despojadas de toda indumentaria podemos observar las lagunas de policromía que suelen existir en frente, sienes, cuello, caderas, etc. También son frecuentes las alteraciones por manipulación. El aflojamiento de tuercas y tornillos evitará que se fuerce la postura de un brazo tirando simplemente de él. Otro ejemplo es el de las coronas que reposan directamente sobre la cabeza de la imagen.
  3. Las modas: los cambios en los gustos dieron lugar a cambios drásticos. Resulta difícil encontrar una imagen en estado original. La gran mayoría han ido sufriendo alteraciones en función de los gustos de la época. Retallados, sustituciones, repintes, repolicromías completas, perdida de soportes originales en tejidos. Más vale una imagen nueva, si es que no gusta, que modificar la actual. Los artistas, con pensamiento artístico, aplican sus propios criterios en las restauraciones que realizan. No están especializados. El mismo respeto que se tiene con una imagen a la hora de unos cultos es el que hay que tener a la hora de una intervención, debiendo ser llevada a cabo siempre por especialistas en la materia de la restauración..

    Para terminar, solo comentar que la seguridad es fundamental, ya que robos, incendios e inundaciones no son descartables en nuestros templos. Hay que prever vías de evacuación rápida, tanto para los bienes como para el público, de manera que ante una situación de este calibre seamos capaces de reaccionar con la mayor rapidez, poniendo a salvo tanto las vidas humanas como el valiosísimo patrimonio de nuestras cofradías.

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© Jorge Bernal SuárezJeréz.  5 - X - 2002

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