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El Patrimonio de Nuestras Cofrdías V. |
Por Jorge Bernal Suárez |
De los
criterios de conservación del patrimonio textil.
(publicado por primera vez en
UltimoTramo.com el 19/10/02)
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La temperatura y la humedad: la humedad provoca contracción y
dilatación de las fibras. Cuando además se añade la suciedad y las altas
temperaturas aparecen focos de infección. Cuando en una sala hay humedades
concentradas, los colores se deterioran según la zona en la que se encuentre
la humedad con respecto al tejido. El calor también contribuye al deterioro
de los colores.
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La luz: provoca la fotolisis, que resulta un deterioro irrecuperable
consistente en la alteración irremisible del color. Tanto al luz natural
como la artificial, con sus diferentes características, influyen en la
conservación de estas piezas.
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La atmósfera: con sus concentraciones de CO2 , dióxido de nitrógeno,
de azufre. Cuando se le añade a todo esto la humedad, se provoca una
situción muy peligrosa para las piezas textiles, dándose la decoloración del
tejidol. El polvo atrae mucho la humedad, que también puede dañar la
celulosa.
Pueden darse ataques biológicos contra los tejidos, como las
algas que nutren a los insectos, las larvas y los excrementos de los insectos
adultos. La polilla, los roedores. Los hongos y las bacterias decoloran y
cambian matices, así como oscurecen los metales utilizados en los bordados.
Las causas de deterioro provocadas por el
hombre, antrópicas, como el troceado de las piezas para reliquias, las modas o
las malas actuaciones, provocan también importantes deterioros en las obras
textiles. También tiene su importancia las catástrofes fortuitas, tales como
inundaciones, incendios o una simple lluvia inesperada en una salida
procesional.
Normas fundamentales
La restauración no hará perder la
funcionalidad del objeto. Hay, por tanto, que combinar la restauración
conservativa y la funcional, de manera que podamos seguir utilizando estos
bienes con sus funciones originales.
1- Habrá que controlar el medio ambiente en el que se
conserve el tejido, de manera que procuremos que afecte lo menos posible a su
conservación.
2- El sistema de iluminación común debe cambiarse o matizarse, por ejemplo por
medio de cortinas. Filtros, barnices, bombillas de poco calor, fluorescentes
especiales, etc. Las velas solo deben utilizarse en la salida procesional y en
los cultos, ya que el humo tiende a oscurecer los bordados y los tejidos.
Además, existe el riesgo de quemaduras y manchas de cera.
3- Un ambiente limpio y exento de plagas puede propiciarse eliminando
periódicamente el polvo por aspiración.
4- Cuando un tejido se encuentre dañado, lo mas conveniente es aislarlo.
5- Si una obra en buenas condiciones es afectada por la lluvia, lo mas
conveniente es aplicar un secador de aire frío gradualmente.
6- A la hora de exponer estas piezas deben utilizarse materiales neutros en
los soportes. Evitar, por tanto, los cartones y los papeles ácidos. Tanto el
aglomerado como el PVC emanan gases procedentes de su composición, por lo que
tampoco resulta conveniente su utilización.
7- También resulta conveniente evitar el uso de grapas, adhesivos y alfileres
de hierro. Dentro de lo posible, sustituir los alfileres por el velcro.
8- Una mala exposición puede dar lugar a deformaciones. Los objetos
tridimensionales, como las túnicas, suelen sufrir desgarros en los hombros
debidos a la utilización de perchas con poco ancho.
9- Los objetos bidimensionales, como los mantos, las tocas, etc., no deben
colgarse, ya que el peso de la pieza puede producir daños. Los pliegues
también pueden producir roturas, el amontonamiento desgaste, así como también
provoca daño el hecho de dejar caer la corona directamente sobre el
terciopelo.
De los métodos adecuados de exposición y almacenaje
- Horizontal: reparte el peso y corrige deformaciones. Lo ideal es
el uso de unas cajoneras especiales, de manera que no se aglomeren los
tejidos unos sobre otros. Siempre debe estar todo forrado. Debe colocarse
muletón sobre el forro de la pieza y otra tela, sin teñir, encima de la
pieza. Nunca se deben plegar ni superponer los tejidos, solo con telas
intermedias. La apilación máxima no debe ser mayor de tras piezas. Se deben
rellenar los huecos en las zonas que queden en relieve.
- Vertical: perchas con zonas anchas, de manera que no dañe. Para
las dalmáticas se deben utilizar palos horizontales en las mangas.
- Planos inclinados: las piezas no caen a su peso, de manera que no
sufren tanto. No hace falta que la inclinación sea excesiva.
- Enrollado: mediante rulos. Enrollar la pieza junto con una tela
de algodón. El rulo debe apoyarse en los extremos. Es un sistema ideal para
los traslados y las manipulaciones
El agua en las salas de exposición debe
ser la estrictamente necesaria. El método de aspiración es el mejor. El
aspirador debe ser de poca potencia y debemos ponerle un trozo de tul tapando la
boquilla. Nunca debemos ponerlo en contacto con la pieza.
Antes de acometer una restauración debemos informarnos acerca de la
profesionalidad de quien restaura. Ello evitará futuros daños. El pasado a nuevo
tejido suele servir para conservar la funcionalidad de la pieza. En caso de que
esto no fuera posible, la mejor opción es dejar la pieza en una vitrina.
Sobre todo, nada de métodos caseros, el rigor en estos temas
es importantísimo.
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