Con todas las pasiones
fuertes de los aficionados de la Semana Santa de Sevilla ardiendo con fervor
para publicar las primeras noticias del día, dar opiniones de todo lo que
acontece en la ciuadad del mundillo de la Semana Santa, quizás sea tiempo de
pausar para un momento de reflexión.
¿Porqué celebramos la
Semana Santa en primer lugar? ¿Exactamente qué es que estamos conmemorando con
todos los pasos, y las filas largísimas de penitentes y nazarenos que caminan
por toda la ciudad de dia y de noche? Nada mas que la Pasión de Jesucristo, y
los Dolores de su Santa Madre la Virgen María.
Presumido esto, tenemos
que hacernos otra pregunta: ¿sin descartar ninguno de las dos opciones, cuál es
más importante en esta recreación de la Pasión de Nuestro Señor? ¿Lo realistico
y artistico y ornamentado que son las imágenes y los pasos para mover el
espíritu de los fieles (sin duda un noble fin en si), ó el significado original
de la Pasión del Señor? ¿Es decir, que tiene mas significado: la Semana Santa
anual en Sevilla, o su raíz y origen, la razón por lo cual Dios Padre mandó a Su
Primogénito para sufrir y morir en la Cruz? ¿Los sarmientos o la vid? (c.f.
Juan 15, 1-17)
Presumiendo que la
respuesta es obvia, tenemos una pregunta final para hacernos. Supuesto que la
razón principal que celebramos la Pasión a traves de las procesiones de la
Semana Santa cada primavera es para recordarnos del amor tan inmenso que Dios
nos ofrece en perdonar y salvar a todos los pecadores que creen en el sacrificio
de Su Hijo, ¿como es que podemos tolerar (y menos promover) tanto rencor y odio
sobre el mismo tema?
Una reflexión mas: ¿si
vemos angustia y dolor en la cara de los Cristos de Sevilla, y lagrimas en la
cara de los Virgenes, cual seria la causa hoy en dia? ¿Podria ser que los
sagrados corazones de Jesus y María se rompen cada vez que nos hacemos enemigos
los unos de los otros en Su Nombre? Quizás debemos pausar, y rezar asi: “Dios
mio, anímame recordar cada día la razón por el sufrimiento de Jesucristo y su
Virgen Madre, y ayudame comportarme siempre segun el mandamiento principal:
‘Amarás al Señor, tu Dios, con todo tu corazón, con todo tu alma, y con toda tu
mente…[y] Amarás a tu projimo como a ti mismo’ (Mateo 22, 37-39).”
Y para los que todavía
se sienten ofendidos de las acciones de otros, Nuestro Señor tiene otro
comentario más: “Pues yo os digo: no resistáis al mal; antes bien, al que te
abofetée en la mejilla derecha ofrécele también la otra…Amad a vuestros
enemigos y rogad por los que os persigan, para que seáis hijos de vuestro
Padre celestial, que hace salir su sol sobre malos y buenos, y llover sobre
justos é injustos” (Mateo 5, 39-45).
© John E.
Worth. Cape
Coral, Florida. USA. 25- I- 2003
jeworth@aol.com
Spanish Florida.net