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Historia de la Hermandad de la Amargura. Narrativa

    Introducción:

    En esta breve reseña histórica de la Hermandad de la Amargura vamos a intentar resumir 300 años de vida corporativa de esta hermandad, con sus altas y sus bajas, períodos de esplendor y decadencia... y en la que distinguiremos diversas fases en la vida de la misma.

    Los Origenes:

Foto: Web La Sevilla que no vemos

     Los inicios de esta hermandad se remontan a los años finales del siglo XVII. El 2 de Junio de 1696 se aprobaron sus primeras reglas por el Arzobispo D. Jaime de Palafox y Cardona, y en estos años fundacionales la hermandad residía en la parroquia de San Julián. Por los miembros de la Junta de Gobierno de la hermandad en 1699, podríamos decir que entre los hermanos fundadores estarían D. Francisco de Cava, D. Luis de los Reyes, D. Pedro Hernandez, D. Pedro Ramirez, D. Matías Alonso López, D. Juan José y D. Francisco de Bergara. Según González de León la fundación de esta hermandad fue hecha por un grupo de hermanos de la "desaparecida" hermandad de la Hiniseta, que residieron en esa misma iglesia.

     La primera estación de penitencia no la realizó la hermandad hasta 1699, en el Domingo de Ramos, día este impuesto por el fiscal del Arzobispado porque en las primitivas reglas no se establecía un día de salida. En esta primera salida suponemos que la hermandad ya poseía la imagen de Nuestro Padre Jesus del Silencio en el Desprecio de Herodes, ya que se supone que Pedro Roldán lo ejecutó hacia 1698; en cambio no tenían todavía la Virgen, ya que la hermandad lleva prestada la imagen dolorosa de la Cofradía de la Hiniesta.
     Sabemos que de esta iglesia salieron para hacer su estación de penitencia en los años 1699, 1701, 1702, 1714 y 1718. En estos primeros años la hermandad encauzó todos sus esfuerzos en la adquisición de imagen y preseas para ella, por ejemplo, en 1708 la hermandad ya poseía  una imagen "con cabeza, manos y pie de candelero", que se cree pueda ser la Virgen de la Amargura, y en 1715 decide no salir para dedicar los fondos de la hermandad en la ejecución de un manto y una corona para la Virgen. De estos años también se sabe que las relaciones de la hermandad con el cura de la iglesia de San Julián no eran buenas, y la hermandad en Cabildo General en 1723 acuerda el traslado de la corporación a la iglesia de San Juan de la Palma. Siete meses mas tarde el cura llegó a expulsar de la iglesia a los hermanos que estaban reunidos en Cabildo.
     Este traslado no vino sin polémica, ya que la hermandad tuvo pleito con unos de sus hermanos que se oponía al cambio de sede, y que acabó como menciona Carlos J. Romero Mensaque en su libro sobre los "Pleitos y Conflictos en las Hermandades Sevillanas" con el abandono o expulsión de varios miembros de la hermandad.
     Este no fue el único pleito que en esos años tiene la hermandad, ya que Bermejo menciona que tuvo pleito con los Beneficiados de San Julián sobre la propiedad de una imagen de Nuestra Señora de Guadalupe.

    San Juan de la Palma, y la hermandad dieciochesca:

     El traslado a la iglesia de San Juan de la Palma se efectuó a finales de 1724, estableciendose la hermandad en la Capillla de Esquivel, que fue cedida a la Hermandad por D. Francisco de Esquivel Medina y Barba, el propietario en ese momento como descendiente de D. Alonso Esquivel, Comendador de Castilleja en la Orden de Santiago, que la funda en 1512.
     De esta iglesia no salió hasta 1729, ya que en esos cinco años la hermandad empleó sus caudales en las obras necesarias para colocar las imágenes en la Capilla, así como en una nueva corona para la virgen.

     En 1730 la hermandad salió nuevamente, y en ese año se gastaron 1713 reales, que se puede considerar como una suma bastante alta para la época. Quizá la hermandad hizo semejante esfuerzo económico debido a la presencia en Sevilla del rey (Felipe V) y su corte. que estaban en Sevilla desde el 3 de Febrero de 1729, y estuvieron en la ciudad por cuatro años y medio, tratando quizá de mostar una procesión mas esplendorosa.
     Tras la salida en 1730, la corporación entra en un período de decadencia1, no haciendo otra salida procesional hasta 1762, aunque si hay noticias de cierta actividad en la hermandad durante ese tercio de siglo, ya que en 1750 la hermandad adquiere la Sacristía y la Sala de Cabildos, así como otras habitaciones.

Foto: San Juan. Fototeca de la Universidad de Sevilla     La segunda mitad del siglo XVIII esta marcada por la influencia estética de Benito Hita del Castillo, escultor muy vinculado con la iglesia de San Juan de la Palma y la sacramental de la misma. Hacia 1760 talló el San Juan, en 1763 realizó la hechura de dos angeles mancebos para el paso de Cristo, así como cuerpo y candelero para la Virgen, y un cuerpo nuevo y candelero para el San Juan para adaptarlo en una actitud dialogante con María. También en el útimo tercio del XVIII Hita del Castillo talla las figuras de los fariseos del paso de Cristo.
     Digamos que con Hita del Castillo nace la hermandad dieciochesca en la que se establece una estética de la hermandad, ya que la incorporación del San Juan al palio es sin duda parte de la incomparable personalidad de la misma. Hubo nuevo palio en 1762, y en 1786 se estrena nuevo paso de misterio.

     En esta segunda mitad del XVIII hizo estación de penitencia en los años 1762, 1763, 1765, 1774, 1775, 1783, 1784 y 1786. Es decir, en 38 años solo salieron 8 veces. A parte de los esfuerzos realizados por la hermandad en la década de los 60, se puede decir que la hermandad fue en paulatina decadencia, haciendo su último esfuerzo en 1786 con el estreno del paso de misterio, aunque no volvió a sacarlo hasta 20 años después, estando la hermandad en los ultimos años del XVIII casi al punto de la extinción.


1.- Este período de decadencia que se ve la hermandad sumida tras la salida de 1730, quizá fue debido a los excesivos gastos de ese año para procurar una mas explendorasa procesión con la corte en Sevilla, y al factor que expresa Francisco Aguilar Piñal en su libro sobre la Sevilla del XVIII, en el que nos dice que durante los cuatro años y medio de la presencia de la corte en Sevilla, la ciudad se encontró con numerosos gastos por la visita regia, y todos los ciudadanos pudientes tenían la obligación de dar comida y alojamineto según su categoría a los embajadores, nobles y militares de la comitiva. Esto supuso probablemente que la Sevilla mas acomodada y que en general ayudaba economicamente a las hermandades, no contaban con la suficiente liquidez económica para invertir en sus hermandades; y quizá de ahí venga parte de la recesión de la hermandad en estos años.

    El siglo XIX, o el resurgimiento de la hermandad:

     No es hasta 1828 cuando la hermandad se reorganiza de una forma permanente, siendo encabezada esta reorganización por D. Mariano de la Cuesta. Anterior a esta fecha, hubo unos intentos de impulsar la hermandad a comienzos del siglo, ya que hizo estación de penitencia en 1808 y 1809, en el que se estrenaron paso de palio y algunos enseres procesionales; pero la hermandad pasaba por esos años por serios problemas económicos, que se demuestran en el intento de salida de 1814, y que no pudieron realizar porque la hermandad estaba tan endeudada que les embargaron la cera, y ese fue el motivo de suspender su salida. González de León por su parte menciona que "ocurrieron incidentes que la arruinaron enteramente, perdiendo toda su plata y efectos".

Fernando VII     Salieron en 1828, y al año siguiente el Consejo de Castilla aporbó nuevas reglas, en donde se estipula que las túnicas "habría de ser por ahora de color negro, pero cuando la hermandad tenga posibilidades, la deberín de poner blanca", ya que la hermandad decide que es mas en consonancia con la advocación del cristo, y debían de ser blancas en memoria de la que Herodes mandó poner a Jesús; aunque en 1831 la hermandad sale con indumentaria "de Serio" por la prohibición de los antifaces 2, siendo este año la única que procesiona en Sevilla.
     En la década de los 30 del XIX, hay un paulatino florecimiento de la hermandad, no solo sale cada año de esta década, sino que además en Agosto de 1832, S. M. el Rey Fernando VII fue recibido como hermano, declarandose como "protector y patrono", y adquiriendo la hermandad el título de Real. 
     Es significativo el "espíritu" de salir "pase lo que pase" que la hermandad tiene en estos años, saliendo el Domingo, Miercoles o Jueves capenado el tiempo... pero mas interesante aún es el echo que mientras practicamente todas las hermandades de Sevilla estaban en rebelión contra el ayuntamiento de 1836 a 1840 por la prohibición que hizo el alcalde (Francisco de Paula Méndez 1836-1837) de las procesiones nocturnas 3 , sin embargo, la Amargura le seguía al juego al alcalde y no dejó de salir.
    En esta década se restaura en San Juan y se hace una nueva corona para la Virgen.

     La decada de los 40 del XIX se inicia con el estreno de un nuevo paso de cristo y un nuevo palio en 1843, que se sustituye por otro en 1848. Tambien en esta década se estrenanvarios bordados. En los 50, aunque salen cada año, no se hicieron grandes cambios en la hermandad, aunque es destacable de estos año su participación en 1850 en el primer santo Entierro Grande de la Historia.

     A parte del cambio de indumentaria en los nazarenos de la virgen en 1866, lo mas destacable de esta década fue el cierre de la iglesia de San Juan de la Plama en 1868 por la Junta Revolucionaria de "la gloriosa", teniendo la hermandad que ausentarse por una año de su iglesia y trasladarse a la Iglesia de la Misericordia. Estos años fueron de gran inestabilidad política, y los acontecimientos de la nación afectaron a las hermandades. En 1871 abdica Amadeo I, implantandose la repúbica. La hermandad no salió ese año despues de salir 43 años consecutivos, ya que con el sentimiento antireligioso en general que existía con saqueos y quemas de capillas en el territodio nacional, se temia por la seguridad de la Semana Santa.
     En los años siguientes la hermandad continuó enriqueciendo su patrimonio artístico completando el palio, con nuevos respiraderos en el 78 (asi como un manto) y un nuevo palio en el 86; y en 1890 se vuleve a estrenar otro manto. En en 91 te toco al paso de cristo el estreno de nuevos elementos y reformas; dorandose el paso y el nuevo trono y dosel para Herodes.

     Dos años mas tarde la hermandad sustituye los respiraderos del 78 y estrena una peana ambas obras ejecutadas por Cristobal Ortega. Pero en este año tiene lugar el famoso incidente en la plaza de San Francisco durante la carrera oficial en el que se prendió el manto de la Virgen, y de no ser por la rápida actuación de los hermanos y el publico, la totalidad del palio y las imágenes se hubieran perdido presas de las llamas. La virgen sufrió grandes deterioros en la encarnadura del rostro y las manos, y el San Juan que intentaron arrancarlo de la peana, acabó con una mano desprendida, una pierna rota a la altura del tobillo y deterioros en general en el cuerpo. Ta túnica se quemó, y la virgen perdió la saya, así como la parte delantera del manto también se quemó. Ese mismo año de 1893, Antonio Susillo restauró las imágenes de la Virgen y el San Juan.
     Tras el desatre del 93, ha hermandad tuvo que reemplazar las piezas perdidas y restaurar el manto.

     En los años finales del XIX, la hermandad continuó enriqueciendo su patrimonio, reformando el paso de Cristo y estrenando nuevas figuras para el mismo en 1896, nuevas preseas bordadas para sus titulares, así como el estreno de una candelería propia (la primera de la hermandad) para el palio en 1899.


2.- El motivo de esta porhibición por parte del asistente de Sevilla, D. José Manuel de Arjona y Cubas, se debió al pronunciamineto que hubo en Algeciras, Cádiz el 3 Marzo de se año (apenas dos semanas antes de la Semana Santa) como intento de derocar a Fernando II, y su régimen absolutista. 

3.- En estos años, el ayuntamiento trató de imponer que todas las procesiones durante la Semana Santa estuvieran de vuelta en sus templos a "las oraciones", es decir al atardecer.  Eso ocasinaba a la mayoría de las hermandades el tener que modificar sus horarios de salida, y aquellas que procesionaba durante la madrugada del Viernes Santo debían de salir al alba. En estas condiciones, la mayoría de las hermandades se negaron a hacer estación de penitencia.

    La fusión con la Sacramental y la hermandad de silencio:

Foto: Copón rococó de 1824, propiedad de la iglesia. Fototeca de la Universidad de Sevilla     En el comienzo del nuevo siglo la hermandad sigue en la corriente de enriquecimiento del patrimonio que hemos visto desde el último tercio del XIX, que también trajo el comienzo de la intervención de Juan Manuel Rodríguez en los bordados de la hermandad, pero de estos primeros años del XX, el hecho mas destacable es la fusión con la Hermandad Sacramental de San Juan de la Palma en 1904. Seguramente por esas fechas se incorporarían insignias de la Sacramental en el cortejo, y tuvo que haber un nuevo estandarte para incorporar entonces elementos sacramentales en el escudo, pero no he encontrado dato alguno al respecto.
     Lo que si es cierto es que las imágenes titulares pasaron en 1904 de la Capilla de los Esquiveles a la Capilla Sacramental de la Iglesia, ubicandose unicamente en el altar mayor para los cultos de la hermandad.
     También como resultado de esta fusión se redactan nuevas reglas.Techo de palio de R. Ojeda de 1902. Fototeca de la Universidad de Sevilla

     Como hemos mencionado antes, en estos primeros años destaca la intervención de Juan Manuel Rodríguez en los bordados de la hermandad; ejecutando palios para la Virgen en 1885, 1901, 1902 y 1927.  Y en 1905 borda un manto a juego con el palio de 1902, encontrandose hoy en dia ambas piezas en posesión de la Hermandad del Desconsuelo de Jeréz de la Frontera.

    En 1909 fueron aceptados como hermanos el rey Alfonso XIII y su hijo S.A.R. Principe de Asturias D. Alfonso de Borbón y Battenberg; este útimo, posteriormente en 1930, la hermandad lo nombró Hermano Mayor Honorario.

     Otro de los hechos mas destacados de estos primeros años del siglo XX ocurrió en 1910, en el que a propuesta del hermano D. José Prados Vera, en Cabildo General se impone el caracter de "silencio" de la hermandad en su estación de penitencia.  Por esta razón, a partir de 19011 se cambián las túnicas con antifaz morado de la Virgen para ser blancas desde ahora, llevando ambas comitivas del Señor y la Virgen túnicas blancas, aunque distinguiendose por el cingulo morado de la comitiva del Cristo, y amarillo la de la Virgen, colocandose además la Cruz de San Juan sobre fondo rojo en el antifaz.
     De este año de 1911, también es destacable el estreno de un nuevo paso para el cristo, que supuso un fuerte cambio estilistico en la hermandad, ya que el paso era de metal plateado siguiendo un estilo barroco, con perfiles y bombos en el canasto. Se reformó el misterio, se estrenaron sayones y la figura de Herodes aparece por primera vez de pie (no es suguro si se estreno una nueva figura del Tetrarca de Galilea, o se le dotó de candelero a la anterior).

Exterior de la bambalina frontal de 1902 Interior de la bambalina frontal de 1902

     En 1916 el palio estrena nuevos respiraderos de plata realizados por Manuel Seco, y cabría pensar que la haermandad había terminado con las mejoras de sus pasos... pero no fue así, por lo visto el paso de 1911 del cristo no tuvo que gustar, ya que en 1919 José Sanjuán diseñaría el paso de Misterio del Señor del Silencio, este paso que era de madera tallada y dorado, seguía las trazas de la peana de palio de Nuestra Señora del Mayor Dolor y Traspaso de la Hermandad del Gran Poder, una obra barroca de J. Alexandre de 1621. Antiguo altar del SptenarioEl paso de 1911, desmontado, la hermandad utilizó sus partes de 1920 a 1959 para montar un suntuoso altar efímero para los cultos del septenario en el que se colocaba el grupo escultórico de la Virgen con el San Juan en el presbiterio del templo, tratandose de un retablo de gradas (vease la foto de la izquierda). Este fue posteriormente adquirido por la Hermandad del Rocío de Triana.

     También en los estrenos de 1919 es destacable la túnica que bordara Juan Manuel Rodríguz Ojeda, que estaba inspirada en sus motivos ornamentales, en las rocallas del paso de José Sanjuán. Este año, asi mismo, se estrenó la marcha Amarguras, compuesta por Manuel Font de Anta, y considerada por muchos el himno de la Semana Santa sevillana.

     La década de los 20 comienza con la participación del paso de Nuestro Padre Jesús del Silencio en el Desprecio de Herodes en el Santo Entierro Grande de 1920, se hace una nueva corona para la Virgen en 1922, nuevos candelabros de cola para el palio, y en 1927 Juan Manuel Rodríguz Ojeda borda un nuevo palio, faldones y manto para la Virgen. A finales de los 20, comienza la participación de Cayetano González en el enriquecimiento del patrimonio artístico de la Hermandad, y ese año se celebra en Sevilla el Congreso Mariano Hispano Americano, que tuvo lugar en la Iglesia del Salvador, donde se orgenizó una Magna Exposición Mariana en la que fueron expuestas numerosas imágenes de Virgenes así como pasos montados con sus imágenes. La Hermandad de la Amargura participó llevando su paso con las imágenes de la Virgen y el San Juan, permaneciendo en este templo desde el 13 de Mayo al 14 de Julio del citado año.

    La Guerra Civil, y la renovación del patrimonio:

      La decada de los 30 estuvo marcada por la inestabilidad política, desembocando en la Guerra Civil española en 1936. En 1932 la única hermandad que hizo estación de penitencia fue la de la Estrella, y el resto de las cofradías hicieron "Turno de Vela" ante el Santísimo en el Monumento de la Catedral. La hermandad de la Amargura lo tenia asignado de 12 a 12:30 de la mañana el Jueves Santo. La razón por la que no salieron las hermandades fue por la ya mencionada inestabilidad política del pais, que unido al sentimiento anticlerical con atentados a los clérigos y al patrimonio eclesiatico, las hermandades temian que algún exaltado hiciera un atentado contra los cofrades durante las procesión o las imágenes, como en efecto ocurrió cuando Emiliano González Sánchez disparó contra la Virgen de la Estrella antes de que entrara en la catedral. Tampoco procesionó la hermandad en 1933 y 1934, continuando participando en los "Turnos de Vela" ante el Santísimo en la Catedral.
     Que no saliera la hermandad en esos años no significaba que dejara de enriquecer su patrimonio, así que se restauró el San Juan, se hicieron nuevas manos y potencias para el Cristo, y la Virgen estrenó una saya.

La Amargura embalada en el cajon durante la Guerra     Aunque hizo estación de penitencia en 1936, este año fue desastroso para el patrimonio de la hermandad. La tensión política se incrementó cuando en las elecciones el 16 febrero venció la candidatura del Frente Popular 4  y desde el mes de abril se sucedieron enfrentamientos violentos callejeros entre grupos falangistas y milicias socialistas, comunistas y anarquistas por toda la geografía española. Por esta razón, la hermandad se temía lo peor, y tras los informes de Capitanía General de intentos de saqueos en el barrio, por iniciativa del entonces Hermano Mayor, D. Rafael Montaño La Bastida, el 27 de Abril de 1936 las tres imágenes (la Virgen, San Juan y el Cristo) fueron sacadas el día 27 de Abril, por él mismo y los hermanos D. José y D. Manuel Ortiz Muñoz y depositadas en la calle Marqués de Paradas, que era donde estaba la fábrica y almacenes de cerámicas del hermano D. Carlos González Campos. Allí permanecieron hasta el 30 de Noviembre que regresaron a la Iglesia de San Juan de la Palma. Gracias a esta medida se salvaron las imágenes.
     Se pudieron salvar los titulares, pero no la mayoría de sus enseres, ya que las ordas
revolucionarias el 18 de Julio saquearon y quemaron el almacén de la hermandad, y los pasos, figuras secundarias, y enseres fueron quemados en la plaza de San Juan de la Palma. Pero los destrozos no quedaron ahí, ya que entraron en la iglesia, y aunque no la quemaron sufrió grandes daños, ya que fueron destrozados el Retablo de San Antonio (del circulo de Rivas), un San Cristobal (de la escuela de Martínez Montañés), la Virgen del Rosario (de Roque Balduque), un Calvario (de Pedro de Campaña) y la Virgen de las Maravillas (de Hita del Castillo); y en el exterior, la imagen del Santísimo Cristo de los Afligidos, que estaba en su hornacina del retablo callejero, y era una imagen barroca procedente del desaparecido Convento de Regina Angelorum.

1937. El Cristo del Silencio en las andas de San Bernardo. Foto: La Sevilla que no vemos     Tras este desastre histórico-artístico la hermandad se vió obligada a reemplazar la casi totalidad de su patrimonio, labor en la que estuvo enfocada desde  1937 hasta los años 50.
     En 1937 hizo su estación de penitencia, sacando solamente al cristo sobre el paso de la hermandad de San Bernardo, totalemente solo, sin el misterio, llevando la hermandad casi todos los enseres prestados por otras hermandades.

     En estos años febriles de producción artística en la que cada año se estrena algo nuevo, destaca la participación del orfebre Cayetano González Gómez, que realizó la casi totalidad del palio, la cruz de guía, las bocinas del Cristo, y las figuras secundarias del paso de misterio. También es destacable la labor del orfebre Fernando Cruz Suárez, que realizó los faroles de la cruz de guía y del simpecado, las astas de varias insignias, el libro de reglas, numerosas varas, los incensiarios, las bocinas de la Virgen y las canastillas de los celadores. Otro orfebre destacado de estos años es Francisco Bautista Lozano, que cinceló los ciriales y los candelabros de cola.
     La labor de los bordados fue renovada por Guillermo Carrasquilla Rodríguez y su taller, que bordó el estandarte de la corporación, los paños de numerosas banderas y el Simpecado, que fue galardonado con la 1a Medalla de la Sección de Arte Sacro en la Exposición Nacional de Artes Decorativas, celebrado en Madrid, el 10 de Junio de 1947. También destacan de estos años los bordados de los Sobrinos de Caro, que realizaron el Senatus, y los bordados de la Bandera pontificia que hicieron las Madres Trinitarias en 1957.

     A parte de insignias y pasos, también se estrenaron o restauraron en estos años preseas de las imágenes : potencias, túnicas y sayas; aunque la joya de todas ellas es la corona que realizara Cayetano González con motivo de la Coronación Canónica de la Virgen en 1954. Y es destacable la participación en el Santo Entierro Grande de 1948, aunque lloviera.


4.- El Frente Popular lo formaba una coalición de izquierdas que había firmado un pacto electoral en Enero de 1936, y estaba formado por Izquierda Republicana, PSOE, PCE, POUM (Partido Obrero de Unificación Marxista) y Esquerra Republicana de Catalunya. Este pacto agrupaba a todas las izquierdas. La CNT, que en esos momentos tenía muchos presos en la cárcel, no pidió la abstención y apoyó de forma tácita a la coalición de izquierdas.
     La coalición de la derecha estaba formada por la CEDA y Renovación Española, mientras la Falange y el PNV se presentaron por su cuenta.
    La victoria la alcanzó el Frente Popular, que basó su triunfo en las ciudades y las provincias del sur y la periferia del pais; mientras que la derecha triunfó en el norte y el interior de España. 

    La Coronación Canónica, y la fase preservista:

La Virgen de la Amargura en el Altar Mayor de la catedral para el Triduo de su Coronación. Foto: La Sevilla que no vemos     En 1954 se celebró el Año Santo Mariano, en conmemoración del Centenario del Dogma de la Inmaculada Concepción; y coincidió con un acontecimiento singular para la Hermandad, María Santísima de la Amargura fué coronada canónicamente por el S.E.R. Cardenal Dr. Segura y Sáenz, siendo la primera imagen de una hermandad de penitencia en Sevilla que fue honrada con tan importante evento. Fue padrino de la coronación padrino Don Manuel Bermudo Barrera Hermano Mayor de la corporación en esa fecha, y que solicitó la coronación de la virgen al cardenal junto con D. Luis Ortiz Muñoz, hermano honorario de la misma. Tras la coronación S.E.R. Cardenal Dr. Segura y Sáenz le obsequió a la virgen la Cruz de su pectoral que le colocó el prelado.
    
Con ocasión de la Coronación Canónica, la hermandad solicitó a Roma la acreditación del título de Pontificia del que gozaba de antiguo a través de la Sacramental pero cuyos documentos se habían perdido, concediendole el vaticano esta gracia. La acreditación del título de pontificia le vino por Bula Papal del 8 de Noviembre de 1954.

     La segunda mitad del siglo XX estuvo marcada por la preservación del patrimonio de la hermandad, y pocas novedades hay en cuanto a enseres, pero se pasan y restauran bordados, y se restauran dististas imágenes.

     Uno de los hechos mas destacables de la segunda mitad de esta centuria, es la adquisición en 1959 de un retablo para el Altar Mayor procedente de la Iglesia de San Felipe de Carmona, realizado por Francisco González Guisado en 1.777. Para adaptarlo a su nueva ubicación, tuvo que ser ampliado, restaurado y dorado en oro fino, labor que realizó Francisco Ruiz Rodríguez. Durante el período que duró las obras, la iglesia tuvo que ser cerrada al culto, y la hermandad se trasladó por menos de una añ al Hospital de San Bernardo, vulgo de los Viejos. A partir de entonces, la imagen de la Virgen con el San Juan pasaron al Altar Mayor.

    En 1965, el cardenal Bueno Monreal organizó las las Santas Misiones Generales, con un proposito evangelizador de las zonas (entonces) periféricas de la ciudad, fruto de la expansión urbanistica de los años 60. Para ello se llevaron distintas imágenes de las hermandades a esas zonas. Las Misiones tuvieron lugar del 31 de Enero al 13 de Febrero, y la imagen de la Virgen de la Amargura se llevó en procesión extraordinaria al Centro Misional número 12 de la zona segunda que se montó en las dependencias de lo que fue Cuartel de la Policía Armada de la Alameda; ubicado en la esquina de la Alameda de Hércules con la calle Lumbreras.

Cartel conmemorativo del III Centerario de la Hermandad     Otro acontecimiento importante de esta época fue el estreno de nuevas dependencias de la Hermandad en 1978, las nuevas reglas de 1986, y que en 1990 el Consejo General de Hermandades y Cofradías designa a Nuestro Padre Jesús del Silencio como imágen para presidir el Via Crucis Cuaresmal de las Cofradías de Sevilla, que se celebró el 5 de Marzo. En 1991 se incorporó la advocación de Beata Ángela de la Cruz al título de la Hermandad, en el Cabildo General Extraordinario celebrado el 24 de Febrero; y el año siguiente el paso de Nuestro Padre Jesús del Silencio en el Desprecio de Herodes participa en el Santo Entierro Grande

     Al final de la centuria, la hermandad celebró el III Centenario de la Corporación, y entre los actos que se celebraron cabe destacar la bendición de un nuevo retablo cerámico del Cristo del Silencio en el Desprecio de Herodes que se colocó en la fachada de la iglesia (calle Feria); el viacrucis en el que se llevó sobre parihuelas al Señor del Silencio al templo de San Julián, iglesia fundacional de la hermandad, y en donde se descubrió un azulejo conmemorativo a los pies de la nave del Evangelio.

     Termina la cunturia (en 1999) con la firma de un convenio con la Parroquia de San Pedro y el Arzobispado de Sevilla, sobre ampliación de dependencias de la Hermandad y cesión a la misma, del uso del templo de San Juan de la Palma; y la incorporación de las hermanas nazrenas en el 2000.

    La Hermandad y el Nuevo Milenio:

Foto:Web  Rafaes    Mucho habrá de escribirse aquí bajo este apartado en los años venideros; pero por ahora solo destacaremos la salida extraordinaria que hizo la  Virgen de la Amargura con motivo del 50 Aniversario de su Coronación Canónica. Esta tuvo lugar en el 2004, y en ella estuvieron enfocados todos los esfuerzos de la hermandad en los primeros años del siglo XXI, ya que no solo se celebró el cincuentenario como ya hemos mencionado, sino el 450 aniversario de la fundación de la Hermandad Sacramental y el centenario de la fusión de la Sacramental con la Hermandad de Penitencia.
     Para un mayor lucimiento de esta procesión extraordinaria, se encargó al taller de don José Ramón Paleteiro Bellerín la restauración del manto procesinal de la Virgen.
     En el 2004 tambien fueron aprovadas nuevas reglas por la autoridad eclesiastica.
 


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