
Lo primero, echar aceite de oliva en una sarten y
freir en el mismo un trozo de cáscara de limón. Apartar la cáscara y dejar
enfriar.
11 cucharadas sopera de
ese aceite.
11 " " de leche.
11 " " de azúcar.
1 huevo.
1/2 cucharada de postre de bicarbonato.
Ralladura de la piel de medio limón.
1kg aprox. de harina de repostería.
Verter todos los ingredientes en un bol y mezclar bien.
Ir añadiendo harina de repostería poco a poco, removiendo de forma
contínua. Cuando la pasta ya resulte difícil de mezclar, sacar del
cacharro y seguir amasando a mano sobre una mesa (previamente espolvoreada
de harina para que no se pegue). Ir echando harina hasta que la masa
adquiera una consistencia que no resulte pegajosa.
Tapadla con un paño límpio y dejar que repose unos 15
minutos aprox.
Echad un poco de anís en un plato y azúcar mezclada con
canela molida en otro.
Formar rosquillas y freir en el mismo aceite indicado
al principio. Después se moja uno de los lados del rosquillo en el anís y
se pasa por la azúcar/canela, para que la mezcla se pegue al rosco.
Y ya está. El resultado es un rosco de masa quebradiza.
Si os gusta más tierno, supongo que habría que sustituir el bicarbonato
por levadura. Eso le daría una textura más esponjosa.
Es fácil y divertido también para los niños. A mis
hijos les gusta "ayudar" y se ponen a hacer figuritas con la masa como si
fuera plastilina (estrellas, muñequitos, etc).
Espero que os guste.
©2010. Receta de
Javier
Borrego Gutiérrez