Dame
tu lengua, Madre, para ir a comulgar, es tu lengua, paterna de gracia y
santidad.
Dame
tus labios, Madre, que quiero trabajar, entonces mi trabajo valdrá una
eternidad.
Dame
tu manto, Madre, que cubra mi maldad, cubriendo con tu manto al cielo he
de llegar.
Dame
tu cielo, Oh Madre, para poder gozar, ¿si tu me das Cielo, que mas puedo
anhelar?.
Dame
Jesús, Oh Madre, para poder amar, esta será mi dicha por una eternidad.
Amén.